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Autor: Miguel Ángel Campayo Corominas

Con una tasa de paro que supera el 20%, con unas expectativas de crecimiento muy reducidas y con un pesimismo que rodea a cada uno de los españoles que buscan trabajo, parece que nos hemos replanteado la situación laboral, pues según un estudio realizado por universia, poco más del 90% de las personas que hizo la encuesta no ve con malos ojos tener que viajar al extranjero para poder conseguir un trabajo. Está claro que los datos son para echarse a llorar y más si vemos como ha sido la manera por la que hemos llegado hasta aquí, pero también es cierto que aquel parado o estudiante que quiera lamentarse en su sofá en vez de encarar la situación de frente está predestinado a vivir con recursos ajenos por un largo tiempo.

Pues bien, como vemos, la crisis económica está haciendo cambiar la mentalidad acomodada que caracterizaba a los españoles por una mentalidad mucho más emigrante como la que caracterizó a generaciones anteriores que fueron a trabajar a países como Francia o Suiza entre otros muchos de Europa, salvando la distancia respecto a las condiciones en las que vivieron.

Nunca antes habíamos tenido una cualificación tan alta como la de ahora ni unos jóvenes dispuestos a salir a fuera para conseguir un trabajo pero, ¿qué tipos de trabas nos encontramos o nos frenan para salir al extranjero? Existe una fundamental, una cruz que arrastramos y seguiremos arrastrando al menos en algunos años, el idioma. Los españoles somos los cuartos europeos que menos idiomas hablamos, limitándonos a un nivel de inglés medio que no nos hace ser nada competitivos con respecto a cualquiera de nuestros vecinos europeos sabiendo que el 75% de las ofertas de trabajo en el extranjero para puestos con una alta cualificación piden una segunda o tercera lengua en algunos casos. Es más que evidente que la globalización de mercados trae numerosos beneficios comerciales y nuevas oportunidades de trabajo, pero con ello, trae nuevas obligaciones que para la mentalidad española no eran de prioridad, como puede ser el aprendizaje de idiomas.
Debemos de ser conscientes de nuestras limitaciones a la hora de buscar un trabajo a fuera, pues conocer determinados idiomas, como el inglés, no es algo excepcional para la mayoría de las empresas sino un requisito obligatorio para cualquier candidato que ha de destacarse por otras habilidades como puede ser el conocimiento de otras lenguas aparte de esta.

En definitiva, si queremos ser un valor distinto en el mercado debemos de realizar un gran esfuerzo respecto a nuestras actitudes y aptitudes lo cuál implica no fijarse limites geográficos dónde buscar nuevas oportunidades, pero para ello, debemos de hacer un duro trabajo en nuestra formación académica y en concreto, en el aprendizaje de nuevos idiomas por muy exóticos que sean como lo puede llegar a ser actualmente el chino o el árabe.