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Autora: Ana María Díaz Girón

¿De verdad somos ricos? ¿nos quejamos porque hacerlo es gratis? o ¿simplemente somos permisivos con unos políticos que cada vez ponen más en duda su capacidad para gobernar un país, que solo se preocupan de resolver lo más fructíferamente posible su futuro y que han convertido este país en un oasis para ficticios ricos?

Pagamos impuestos que no deberían ser de lujo pero los consideramos así, como son los que pagamos por los combustibles o el gas, otros que sí lo son, como los pagados por el alcohol o el tabaco, que alcanzan más del 300% del valor original (en los combustibles, el 70% son impuestos). La verdad sea dicha, ¿por qué viajamos en coche pudiéndolo hacer en burro o monopatín o calentamos la comida o el agua con calefacción de gas pudiéndolo hacer con fuego?

Pagamos multitud de impuestos cada día, tanto directos como indirectos, siendo los más importantes los que todos conocemos: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el Impuesto sobre Sociedades y el Impuesto sobre el Valor Añadido. Si nos dejan una herencia, tampoco nos escapamos, que para eso está el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Tampoco podemos olvidarnos de las numerosas tasas y contribuciones especiales de cada uno de los Ayuntamientos, a las que no voy a hacer mucha referencia porque llenaría unos cuantos folios.

Como todos los ricos, tenemos mínimo un coche por cada familia, con todos los gastos que conlleva: Impuesto sobre Matriculación de Vehículos, Impuesto sobre Circulación, pago de seguros (entre 200 y 800 euros al año), pasar la ITV, aparte del mantenimiento. Lo que yo no entiendo es las coloridas zonas azules, verdes o rojas que cada vez están más de moda en los Ayuntamientos con afanes recaudatorios… o sea, que por comprarme un coche pago IVA, por matricularlo también pago, por circular también y ahora hasta por aparcar… Definitivamente, ¡no hay peor inversión que comprarse un coche! Esto no ayuda mucho que digamos al sector automovilístico español, que ya sabemos todos como está en los tiempos que corren. Eso sí, luego nuestros queridos políticos ya se encargan de dar cuantiosas ayudas con el objetivo de incentivar la compra de un coche.

SEAMOS REALISTAS, SOMOS RICOS (o al menos eso se creen nuestros políticos)

Ser rico es tener 86.000 concejales, 9.000 alcaldes, 17 presidentes de autonomías, 1.600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados en Cortes (que no pagan IRPF), 300 senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, 600 Asesores y 20 ministros y todos sus subordinados, y paradójicamente a menor cargo, mayor sueldo. Algunos de nuestros Alcaldes ganan más que el Presidente del Gobierno; todo esto para un país tan pequeño como el tuyo.

¡¡¡YA NOS VAMOS DANDO CUENTA DE QUE SOMOS RICOS!!!

Pero no nos preocupemos que seguiremos pagando todos los impuestos que nuestros políticos consideren oportunos, ¿qué más da cuando se tiene el dinero para pagarlo?

Y debemos tener por seguro que en el próximo discurso le vamos a dar un tremendo aplauso a nuestro simpático presidente de turno, hoy es Rajoy, mañana quién sabe. Además, esto es lo que hay que pagar por vivir en la 8ª potencia mundial, el mejor lugar del mundo y el tercero donde la gente se siente más feliz del planeta.