Por todos es sabido que en cualquier sector existe un número reducido de “expertos” en la materia que, aunque en algunos casos no lo son tanto, logran que sus opiniones o críticas influyan o incluso dicten la tendencia del sector en el corto-medio plazo. Esto se ha visto, por ejemplo, históricamente reflejado en el mundo de la moda, pero afecta a todos los sectores en mayor o menor medida, sobre todo en aquellos que soportan una mayor presión mediática. Pero qué sucede cuando la profesionalidad y honestidad de estos “entendidos” se vuelve subjetiva o manipulable: que los principales afectados acaban siendo los propios productos juzgados cuya imagen puede encumbrarse o hundirse en función de la voluntad de estos críticos, al menos hasta que la polémica los señala y pierden su poder.

Me gustaría reflexionar sobre cómo afecta esta cuestión a un sector de gran importancia en nuestro país: el del vino. Para acercar este artículo a los que no estéis vinculados al sector, vamos a presentar brevemente solo a algunos de los principales críticos a nivel internacional cuya imagen se ha visto deteriorada en los últimos años en nuestro propio país. Os recomiendo leer las noticias cuyo link os incluyo para ampliar más información. Empecemos por el más importante: . Este ex abogado estadounidense es a fecha de hoy el principal gurú del sector gracias a su popular publicación The Wine Advocate. La clave de su éxito se debe a que es precursor de un sistema de valoración por puntos, en una escala de 50 a 100, que en sus inicios consiguió lograr grandes aciertos. Su poder es tal que aquellos vinos que alcanzan una puntuación superior a los 90 puntos Parker pueden literalmente ahorrarse todo el trabajo promocional, ya que lograrán vender el total de la producción del vino agraciado sin problemas en cualquier lugar del mundo, desde China a Brasil y, por supuesto, pasando por EE. UU. Esto ha llegado a provocar que numerosas bodegas hayan “parquerizado” sus vinos ansiando conseguir una elevada puntuación, olvidándose de los gustos y preferencias reales de cada segmento de consumidores y centrándose solo en elaborar productos del gusto del crítico: con mucha fruta y madera.

Pero es obvio que el omnipresente Parker no ha podido catar los innumerables vinos que le han llegado a lo largo de los últimos años, es por ello, que se ha ido rodeando de un equipo cada día más numeroso adoctrinado bajo su sistema. Para encargarse de los vinos españoles, escogió en un principio a un amigo cercano, , él cual, por cierto, no conocía para nada nuestros vinos y según algunas fuentes los juzgaba en función a la opinión de otros críticos o guías, como la conocida Guía Peñín. A finales del año pasado y tras su polémica dimisión, fue sucedido por Neal Martin. Este último, para nuestra desgracia poco interesado en el vino español.

Pero centrándonos en Miller, es de destacar que en el último año ha tenido una fuerte, pero impopular, presencia mediática. Ha sido calificado como mediocre catador por numerosos medios y profesionales del sector y se ha visto involucrado en varios escándalos relacionados con la aceptación de obsequios y fuertes sumas de dinero que propiciasen unas puntuaciones más generosas. A esta polémica se le ha unido el primer español Master of Wine: Pancho Campo, que según las últimas noticias orquestaba el negocio aprovechándose del desconocimiento de Miller del idioma español.

La principal conclusión a la que se puede llegar analizando las numerosas noticias publicadas al respecto en la red es que los famosos puntos Parker pueden ser comprados, por lo que, ¿dónde queda su honesto prestigio?, ¿conseguirá que su buen nombre salga ileso? El tiempo lo dirá, pero las bodegas menos poderosas esperan que su influencia mengue o que sus puntuaciones sean más objetivas.

Así lo esperan también sus numerosos detractores, que llevan años intentando derribarle del pódium y gracias a la nefasta elección de sus últimos colaboradores cada vez lo tienen más fácil. Entre estos destacar la labor de Gary Vaynerchuk, considerado el experto en vino más famoso de internet y el más seguido en las principales redes sociales. Cuando la mayoría de los críticos del sector se quedaron anticuados, Gary supo aprovecharse de las nuevas tecnologías como nadie y cuenta actualmente con más de 1 millón de seguidores en . Además, fue de los primeros en escribir un libro sobre cómo puede crecer una empresa aprovechando las redes sociales válido para todos los sectores. Vaynerchuk, muy crítico con el sistema Parker, defiende a ultranza que es el propio consumidor el que debe decidir que vinos le agradan, probando de todos los tipos y orígenes.

No obstante, no hay tanta diferencia entre Parker y Vaynerchuk, ya que ambos son “expertos” entre comillas que se dedican a dar su opinión de forma subjetiva, sin seguir otra norma que la suya propia y sin dar la oportunidad a que otros puedan rebatir sus sentencias. Para estos, lo que antes era un hobby se ha convertido en un negocio muy lucrativo, que atrae a un número cada vez mayor de aficionados que los imitan. Sin tener la formación adecuada se atreven a publicar sus comentarios en la red y, en algunos casos, atacando y degradando injustamente la imagen de algunos productos, solo por el hecho de no haber sido agasajado previamente.

Afortunadamente y para la tranquilidad de muchas bodegas, en el mundo del vino siguen teniendo una fuerte importancia los concursos internacionales, donde numerosos y verdaderos profesionales del sector se reúnen para catar a ciegas todos los vinos participantes siguiendo una normativa común. De esta forma, se da cabida también a pequeñas bodegas que pagando una módica cuota de inscripción tienen la oportunidad de mostrar al mundo la calidad de sus caldos, sin tener que desembolsar una fuerte suma de dinero por prestarse a ser valorado subjetivamente por estos personajes.