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Autora: María del Carmen Alarcón del Amo

Como buen lector de La Cerca, usted ya estará habituado a ver los famosos códigos QR en muchas de las noticias. Se trata de esos extraños mapas cuadrados de puntitos blancos y negros, que desde hace un tiempo aparecen en multitud de revistas, anuncios de televisión y publicidad exterior.

Para comprenderlos haremos un poquito de historia. El Quick Response Code fue inventado en 1994 por la empresa japonesa Denso Wave, vinculada al gigante del automóvil . El invento respondía a la necesidad de acumular en algún tipo de código mayor cantidad de información que la que hasta el momento permitían los códigos de barras, muy limitados. En el año 1998 se creó el estándar japonés y dos años más tarde llegó su estándar internacional, lo cual, unido a la liberalización de su patente por parte de la empresa creadora, supuso el inicio de su verdadera expansión.

A lo largo de sus primeros años, los QR y otros tipos de códigos bidimensionales (como los datamatrix) fueron abriéndose paso en la industria, como portadores de la información necesaria para cada proceso en una cadena de montaje. Un simple escaneo y toda la información requerida aparecía en el monitor del trabajador correspondiente. Sin embargo ha sido la universalización del teléfono móvil, y más concretamente del Smartphone en España, lo que ha hecho que la explosión de los QR sea ya una realidad.

Volviendo a la explicación de su funcionamiento, el QR almacena en código binario una información en su interior, concretamente más de 4.000 caracteres alfanuméricos y hasta más de 7.000 caracteres numéricos. Tanto para codificarlo como para descifrarlo se pueden utilizar multitud de programas disponibles, que asumen el código internacional estandarizado correspondiente. Es decir, que todos ellos, en principio, son igualmente válidos. Una vez tengamos instalado uno de ellos en nuestro teléfono, podremos leer cualquier código QR que veamos impreso o en pantalla, y descifrar la información que contiene. Se trata de una manera muy sencilla de obtener una información digital de manera instantánea, evitando tener que “teclear” manualmente todos esos datos. Y puesto que la información digital abarca un gran abanico de posibilidades, también lo hace la que se encuentra en estos códigos. Pueden contener los datos de contacto de una persona, unas instrucciones de uso del producto, un código para obtener un descuento en una futura compra y, a través de un enlace web, casi todo lo que podamos imaginar.

Y es aquí donde se abre un universo de posibilidades de marketing. Más allá del mero enlace a una web o a la página de fans de  (que son los más habituales), hemos observado ya varias campañas más que interesantes.

, por ejemplo, preguntaba ¿por qué las personas van a festivales de música? E imprimía la respuesta en camisetas, de modo que cada uno podía crear una camiseta con el QR que incluía su propio mensaje. El resto de asistentes podía saber lo que ponía en la camiseta de cada persona “leyendo” con su móvil el QR impreso, lo cual creaba una experiencia de marca de gran valor (ver video en Youtube).

Pero la aplicación de QR que nos parece más acertada es la de los hipermercados  en Corea del sur, que junto a Japón es el país donde mayor implantación disfrutan estos códigos. La genial idea consistía en recrear en las marquesinas de la estación de metro el lineal del supermercado, acompañando cada producto con un QR. De este modo la gente podía, mientras esperaba la llegada del próximo suburbano, recorrer los pasillos virtuales del súper y observar los precios de los diferentes productos. Simplemente con hacerle una foto al QR del producto deseado, añadía el producto a su cesta de la compra virtual en la tienda electrónica del hipermercado. Una vez terminada la selección, se procedía al pago de la correspondiente factura y sólo quedaba esperar el paquete en casa, al día siguiente. Y todo esto, desde el móvil, y mientras esperas el metro, aprovechando esa gran cantidad de minutos que se pierden en estos casos. La ventaja añadida es que podías ir añadiendo productos en cada una de tus esperas si hacías trasbordo, hasta completar el pedido íntegro (ver vídeo en Youtube).

Como vemos, parece que el Quick Response Code es algo que ha llegado para quedarse y cuyas infinitas aplicaciones nos irán sorprendiendo día a día. Y como suele ocurrir, el marketing andará a la cabeza. Por mi parte, sólo puedo decirles que si tienen alguna haré todo lo posible por ayudarles si se ponen en contacto conmigo. ¿Cómo? Sólo tienen que leer con su teléfono móvil este QR.

Fuente

Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Co_QR (acceso el 16 de abril de 2012).