La W. Esa letra del final del diccionario y que raramente utilizamos si no hablamos del cuarto de baño, está dando más quebraderos de cabeza de lo que se esperaba. Y es que esta letra ha saltado a la fama gracias al símil que se realiza con la situación económica que vivimos, al insinuar que la economía va a realizar una trayectoria similar a su forma. Simplificando los pasos podemos concluir que el efecto consiste en una bajada (Crisis del sector financiero), una ligera subida y otra bajada (Crisis actual de la deuda pública). El efecto W consiste en una doble recesión en pocas palabras.

En estas semanas de tensión financiera en las que se vuelve a hablar de rescate a España, dificultades de financiación, primas de riesgo y tensiones financieras, ha salido a la luz una noticia cuanto menos interesante. Islandia, el pequeño país que en la primera bajada sufrió la quiebra de sus bancos y la crisis total de su sistema financiero, crecerá este año y disminuirá su paro.

La nación que no respondió a los errores de sus bancos no tendrá una trayectoria de W. ¿Por qué?

Para comprenderlo debemos remontarnos a los primeros días en la gestión de la crisis islandesa. El gobierno islandés realizó varios referéndums en los que se cuestionaba a la población sobre la disyuntiva de rescatar o no a sus bancos. La población fue contundente y abogó por la opción del no. Ello produjo que el sistema financiero islandés fuera nacionalizado y controlado por los servicios públicos.

Las agencias de calificación se llevaron las manos a la cabeza y pusieron en la picota al país islandés, mientras que sus gestores buscaban, juzgaban y encarcelaban a los políticos y banqueros causantes de la crisis, optando por la opción de hacer pagar a los causantes del problema en vez de atacar el estado de bienestar del país. Dicho estado de bienestar y la economía de los ciudadanos fueron prioridades de Islandia. Desde la Unión Europea mientras, se buscó el objetivo de déficit y Portugal, Grecia e Irlanda sufrieron los azotes del mercado financiero.

En estos años en Islandia, el gobierno se ha encargado de capitalizar a sus bancos con dinero público para garantizar la fluidez del dinero, los ahorros de las familias y favorecer el consumo. Además se han llevado a cabo medidas públicas, que han hecho aumentar el déficit del país, pero que han contribuido a la recuperación y al crecimiento del pais. Una de las medidas más llamativas es la apuesta por el I+D+i. Ello le ha llevado a conseguir avances en energía geotérmica e hidrógeno que le permiten ser uno de los pocos países no dependientes energéticamente.

Las agencias de calificación que masacraron a la economía islandesa vuelven a interesarse por ella, ya que es más rentable de lo que parece. Actualmente el sistema financiero islandés está completamente saneado y el gobierno islandés planea la privatización de los bancos que ha gestionado con fondos públicos una vez saneado el problema.

Hoy en día el Fondo Monetario Internacional prevé un crecimiento del 2,4% para Islandia, mientras que la previsión para Alemania es del 0,3% y para España e Italia del -1,7% y -2,2%.

Es cierto que Islandia tiene cartas bajo la manga de las que el Gobierno, ni los países miembros de la Unión se pueden beneficiar, ya que el país tiene moneda propia. Pero en aquel país no se ha apostado por la política de la restricción y el ajuste del déficit implantada desde la Unión Europea, sino por el incentivo público a sectores estratégicos basados en nuevas tecnologías y en I+D+i que han hecho que el país crezca y vuelva a ser atractivo para los inversores.

EEUU también ha llevado a cabo políticas de ayudas públicas que han aumentado la producción de grandes empresas en problemas y que han disminuido el impacto de la crisis en su país.

El país norteamericano al igual que Islandia no ha recortado en I+D+i y ha aumentado la financiación de dicho gasto con fondos federales. Dichos planes se centran en investigación de base y, en menor medida, investigación aplicada. Los centros de investigación universitaria y el gasto académico en I+D han recibido más financiación durante la crisis. Ello ha hecho a EEUU obtener buenos resultados en Seguridad Nacional, Tecnologías de la información y Trabajo en redes, Iniciativa Nacional de Nanotecnología, Ciencias Físicas, Biología de Sistemas Complejos, Clima, Agua e Hidrógeno.

Estos son dos ejemplos de políticas de inyección pública programada, bien dirigida y estructurada que han favorecido al crecimiento económico. Podemos concluir que las políticas de I+D+i y de ayuda pública bien dirigida a la economía contribuyen al crecimiento económico teniendo en cuenta la experiencia de estos dos países.

La liberalización impuesta desde la Unión Europea y el Banco Central Europeo no ayuda a los países miembros a salir de la crisis, mientras que las políticas de inyección pública realizadas por otros estados contribuyen al crecimiento de sus naciones y a frenar el impacto de la W.

Creo que los objetivos básicos de las políticas deben ser la apuesta por el crecimiento, corregir los desequilibrios fiscales y sanear y reformar los sistemas financieros El desafío de política económica más inmediato es restablecer la confianza y poner fin a la crisis en la zona del euro, para lo cual se debe apoyar el crecimiento y al mismo tiempo sustentar el ajuste, contener el desapalancamiento y proporcionar más liquidez y holgura monetaria.

Los mercados no aceptan de momento las medidas de déficit impuestas en el viejo continente ni las valoran, es más las atacan. La confianza de los mercados no se gana con medidas restrictivas sino con incentivos a la creación de valor, al crecimiento y políticas de innovación que promueven la eficiencia, eficacia y gestión correcta de los recursos.