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Autora: Carmen Ponce Felipe. Alumna de la asignatura “Dirección Financiera de la Empresa”.

El 1 de enero de 2002 España comenzó a usar oficialmente el euro. Una década después, toca hacer valoraciones generales sobre este hecho tan importante, que sin ninguna duda, marcó el transcurso para la economía española y, en general, el transcurso de la economía europea e incluso mundial.

Lo cierto es que diez años después de decir adiós a nuestra peseta y adentrarnos dentro del mundo de los euros, esta moneda no se encuentra, sin duda, en sus mejores momentos.

A pesar de que a muchos españoles nos aterraba la idea de tener que cambiar los precios a todos los productos, de decir adiós a nuestra querida peseta que tanto tiempo nos acompañó, de sacar nuestros conversores pesetas-euros a la calle para poder saber cuánto nos iba a costar la compra de ese día y, en general, de cambiar de forma radical nuestra mente, también estábamos dispuestos a realizar este gran paso por lo que suponía para España y para nuestra economía, ya que estábamos ilusionados con la idea de entrar en “algo grande” , de poder compartir moneda con el resto de Europa, de crecer y hacernos grandes como muchos de ellos.

El principal problema que vimos los españoles durante los primeros años de la vida del euro fue el encarecimiento de los precios. Cuando antes un café nos costaba noventa pesetas, ahora nos costaba noventa céntimos de euro, es decir, ciento cincuenta pesetas, y así, con muchas cosas más. Otro problema que vivimos fue que la adaptación y el cambio de pesetas a euros fue lento. De hecho, para cantidades muy grandes, aún seguimos pensando de vez en cuando en pesetas.

Para poder formar parte de la Unión Económica y Europea (¿Monetaria?), España tuvo que conseguir adaptarse a unos requisitos que le exigía ; tuvo que esforzarse para conseguir cumplirlos y, cuando lo logró, España se encontraba en un buen momento económico. Teníamos estabilidad en los precios, reducción de déficit en nuestras cuentas públicas (y no como Alemania, que en aquella época no había conseguido hacer recortes en su déficit), estábamos dentro de los límites de los tipos de interés y, además, teníamos estabilidad cambiaria.

Actualmente, pocos países de la zona euro, por no decir ninguno, cumplen con los requisitos que se les exigía para entrar en ella. Ahora mismo, España se encuentra en datos realmente preocupantes. Muchas personas achacan este hecho a la idea de que España tenga el euro. Seguramente muchos de nosotros nos hemos preguntado alguna vez: ¿Estaríamos en esta misma situación si España no hubiera entrado en la zona euro? ¿Le ha venido bien a España adentrarnos en el mundo del euro? ¿Fue un error deshacernos de la peseta? Lo cierto es que es muy difícil contestarnos a esa pregunta y más cuando la actual situación que tiene España no es la ideal. No es la primera vez que oigo en estos meses que el euro va a desaparecer, que volverá nuestra antigua peseta, que se tiene que hacer un referéndum, etc.

Estamos sumergidos en una gran crisis, donde la burbuja crediticia estalló y nos dejó un panorama desolador. La solución, como os imaginaréis, no es nada fácil de encontrar. España no tiene el poder para realizar ciertas maniobras por pertenecer a la Zona Euro, como, por ejemplo, bajar nuestros tipos de interés. Por eso mismo, no es de extrañar que se lean artículos y se oigan opiniones acerca de lo malo que es el euro, como por ejemplo, cuando AIG nos avisaba de que España viviría una situación catastrófica, si no dejábamos de formar parte de la moneda única.

Desde mi punto de vista, el euro no sólo nos ha traído problemas. No puedo decir que la culpa de todo esto la tiene el euro. No sé qué hubiera pasado si no tuviéramos el euro. Quizás la peseta hubiera soportado de forma peor esta crisis. Con el euro hemos conseguido abrirnos a Europa y al mundo, facilitándonos el comercio y con la creación de mercados más competitivos, y también se han reducido los costes de transacción.

Yo no creo que la peseta vuelva nunca más. El euro es nuestro futuro y tenemos que creer un poco más en él. Eso hasta que, como bien he oído en alguna asignatura de esta facultad, puede que se cree una moneda única mundial, cosa que creo que es muy difícil que eso pase y que entra dentro de otra discusión. Lo que sí digo, es que por mi parte pienso que el euro no ha tenido la gran culpa de nuestra situación actual, sino mucha gente con demasiados intereses.

Aún así, la duda por ahora estará ahí. No sé si podremos hacer otra década con esta moneda, ya que, tal y como están las cosas, ni siquiera sé si podremos hacer otro año más. Esperemos que sea como fuere, las cosas vayan mejor para España y para los países que un día confiaron en que la Unión hace la fuerza.