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Autor: Ingwer Saray

Según información de Red Eléctrica de España, en el año 2010 los parques eólicos españoles cubrieron un 16% de la demanda eléctrica peninsular. En 2011 la potencia eólica instalada era un 5% mayor y la demanda fue un 2% menor. Sin embargo, los parques eólicos volvieron a cubrir un 16% de la demanda.

¿Explicación?

Eolo, Señor de los Vientos de la mitología griega, no se dignó a contribuir para cubrir con renovables la demanda eléctrica de 2011 (ni para reducir el déficit energético español).

No obstante la principal carencia de la energía eólica no es su inestabilidad en el largo plazo, sino en el corto: para garantizar el suministro eléctrico se necesita, aparte de los aerogeneradores, cuya energía no se almacena, una central eléctrica de respaldo (de carbón o gas) que permanezca siempre al ralentí, preparada por si el viento amainara, con el consiguiente gasto de combustible.

Por otro lado, el impacto ambiental de los molinos no deja de ser considerable. Aparte del impacto paisajístico y sonoro (este último se ha logrado reducir en los modelos más recientes), para mantener los generadores anclados al suelo se necesitan cimentaciones de cientos de toneladas de hormigón para cada torre, y bien sabemos que las infraestructuras en pleno campo provocan plagas como la de conejos que está arrasando los cultivos manchegos. También afectan a la mortalidad de aves —especialmente rapaces, que buscan aprovechar los sitios de mayor corriente para volar en círculos ahorrando esfuerzo—, generan malestar en las personas que viven en casas con ventanas a la sombra intermitente de las aspas e interfieren en los radares meteorológicos.

Aún así este sistema es más respetuoso con el medio que un abastecimiento solo a base de combustibles fósiles, pero no es suficiente para garantizar un suministro constante y fiable a las grandes urbes, ni su implantación conjunta con otras fuentes renovables será lo suficientemente rápida como para evitar daños irreversibles a nuestro planeta. Si además le sumamos que nuestro gobierno ha decidido aumentar la proporción de carbón nacional en nuestra dieta energética, ha reducido drásticamente el gasto en investigación y desarrollo y ha recortado la partida de Prevención de la Contaminación y Cambio Climático un 48% en los Presupuestos Generales para 2012, concluimos que en muy pocos años afrontaremos, de una manera u otra, un problema grave con nuestro entorno.

¿Tiene el calentamiento global una solución económicamente viable? Yo opino que sí. Energía nuclear. Una reconversión del sistema de producción en uno de base nuclear con apoyo del parque renovable llevaría muy pocos años comparado con la sustitución total por energías renovables y acabaría con una buena parte de la emisión de gases a la atmósfera. No es una solución definitiva, pero la energía nuclear es eficiente (la energía que genera un kilogramo de material nuclear equivale a la de un millón de kilos de carbón), fiable y segura a costes bajos. En 2010 La CDU Alemana aprobó un plan para alargar la vida de sus centrales nucleares. Sin embargo, tras el desastre de Fukushima y la derrota electoral en una de sus regiones, las presiones la hicieron comprometerse a desconectar todas sus centrales nucleares antes de 2022. Los grupos verdes, erróneamente, han logrado mediante el oscurantismo dotar de un aura de riesgo y obsolescencia a todo el sector nuclear provocando el rechazo ciudadano. Mientras tanto, la temperatura atmosférica sigue subiendo…