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Autora: Virginia García-Chicote Cruz. Alumna de la asignatura “Dirección Financiera de la Empresa”.

Todo empezó a inicios del año 2008. Yo había empezado a estudiar ADE en la universidad y desde aquel momento no paré de escuchar palabras desconocidas tales como hipotecas “subprime”, derivados, EURIBOR, agencias de calificación, prima de riesgo, suspensión de pagos, índice bursátil, deuda pública, CNMV, pero sobre todo, no he parado de escuchar la palabra crisis. Pasados cinco años puedo decir que conozco el significado de estas palabras, principalmente aquellas relacionadas con el origen de la recesión económica, pues lo que parecía el inicio de algo que sería temporal se ha ido agravando, y ahora todo ciudadano está sumergido en una burbuja de crisis económica.

El origen está en EE.UU, tras un proceso de desregulación financiera que dio confianza a las entidades financieras a asumir más riesgos para aumentar su rentabilidad. Se crearon nuevos activos financieros, como los derivados, y los bancos invirtieron con los recursos de los depósitos de sus ahorradores en otros activos para obtener una mayor rentabilidad, asumiendo un mayor riesgo. En este contexto, jugaron un papel muy importante las hipotecas “subprime” que envenenaron al sistema.

Estas hipotecas basura consistían en conceder dinero al prestatario en unas condiciones superiores a las normales que una entidad bancaria aceptaría, es decir, se prestaba dinero a personas con un perfil deficitario a avales bancarios, bien porque no tenían un trabajo estable, bien porque sus ingresos no eran recurrentes, etc. Incluso, los bancos falsificaron documentos y mentían sobre las condiciones de pago para justificar el consentimiento de financiación. ¿Cómo es posible permitir este fraude? En este contexto entró en juego la independencia de las agencias de calificación. Los bancos de inversión les pagaban para que diesen valoraciones altas a activos financieros que estaban envenados. Esto se convirtió en un arma de destrucción masiva en la economía que hizo a los responsables de esta situación esconderse en la sombra de paraísos fiscales, mientras que los ciudadanos, la mayoría carentes de cultura financiera, se sentían estafados y veían como sus casas, vehículos y otras propiedades tenían que desaparecer porque eran insolventes. Ante esta situación, considero que la raíz de la crisis fue la avaricia y la falta de ética.

A esto se sumó la gran especulación de otros valores que son base de la economía financiera: bonos, acciones, derivados, CDOs, etc. En la economía financiera, el precio de estos valores no son precios reales (que proceden de la economía real), sino que son precios que se determinan por la especulación, por la ley de la oferta y la demanda. De esta forma, los bancos de inversión vendían productos financieros que sabían de antemano que eran basura, apostando contra ellos, engañando al público puesto que cuanto más vendiesen más ganancias, de ahí, la poca ética de las finanzas. Toda esta situación vio la luz tras la quiebra de diversas entidades financieras, como la de “”. Este fenómeno se expandió rápidamente por los países europeos, sufriendo graves efectos, y golpeando de lleno al sistema capitalista. Y me pregunto, ¿no hubo nadie capaz de anticiparse ante esta situación, de poner cartas en el asunto antes de que todo fuese a peor? ¿Qué hicieron los grandes economistas, analistas, académicos, políticos, organismos internacionales durante este tiempo, que no se vieron preparados para responder ante tal amenaza económica? Creo que estuvieron aprovechándose de la situación maravillosa que el sistema financiero les estaba dando, llenándose los bolsillos de dinero, estafando a la gente, creando paraísos fiscales, blanqueando dinero, en fin, aumentando sus riquezas a costa de los demás sin importarle el riesgo que pudiesen asumir.

Ahora, todos somos testigos de una gran crisis económica mundial que comenzaron los americanos y que estamos sufriendo los europeos. En las noticias no se para de hablar de casos de corrupción en los ayuntamientos, suspensiones de pagos de grandes empresas, caída del sector inmobiliario, aumento de la tasa de desempleo, aumento de las tasas fiscales, del precio del petróleo, de la luz, del IPC, de los tipos de interés, recortes en ayudas a la dependencia, en becas para estudiar, en I+D+i, y un largo etcétera.

Ya estamos hartos de escuchar siempre lo mismo, sobre todo a políticos que con sus medidas se creen los dioses del mundo, cuando son los principales culpables de esta situación. Parémonos a reflexionar en esta cuestión: ¿Puede ser el inicio de la desaparición de la clase media en países como España? El grado de endeudamiento en el sector privado ha aumentado, y cada vez son más miembros de una familia los que se quedan sin trabajo, que se ven apurados al pagar la hipoteca a final de mes, y lo que es más triste, que tienen grandes dificultades para sacar adelante a sus familias. Muchos se han quedado sin casa, sin coche, sin negocios, y han tenido que regresar a casa de los padres, acomodarse a una vida sin caprichos, pensar en un plan de pensiones… Otros, ven más difícil independizarse, emprender, buscar un empleo, seguir formándose, etc., todo esto “gracias” a las hipotecas “subprime” y bonos basura. Ahora más que nunca entiendo cuando mis abuelos y mis padres me contaban las penurias que vivieron para salir adelante. Creo que estamos retrocediendo años atrás, que nos queda un largo camino hacia la recuperación, y si ellos pudieron salir de aquélla situación, ¿por qué nosotros no?