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Autoras: Ana María Flores Mayoral, Cruz Mª Illán Pérez, Patricia Jiménez Martínez, Mª Elena Moreno Carreño

Este artículo pretende analizar el sector del automóvil, desde la visión clásica-keynesiana, en los últimos años (desde 2006 hasta 2011 aproximadamente), puesto que es un tema que suscita interés y curiosidad por estar muy presente en la sociedad y afectar a todas las familias y a su entorno económico.

1. Demanda del automóvil

Analizando la demanda de automóviles y observando los datos anuales definitivos de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre las matriculaciones de turismos en nuestro país desde el año 1988 podemos observar que las mayores caídas coinciden tanto con la crisis de 1993 como con la de 2008.

Como podemos observar en el gráfico de la parte superior, con anterioridad a la crisis del año 93 podemos ver unas caídas en los años 1990 y 1991 que terminaron rompiendo la barrera del millón de matriculaciones aunque tuvo un alza anecdótica durante 1992 para caer definitivamente en 1993, manteniéndose en cifras reducidas hasta 1997. En este año se puede decir que se recuperó definitivamente la senda del crecimiento al superar la “resistencia” del millón, que se considera el mínimo para conseguir el beneficio normal en el sector.

Por su gran importancia en la evolución de la demanda del automóvil, conviene resaltar brevemente el impacto de la crisis que comienza en 2008. La crisis internacional surgió en un momento especialmente delicado para España, pues la economía se estaba ya adentrando en un proceso de ajuste de algunos desequilibrios que se habían acumulado durante la larga etapa de elevado crecimiento que tuvo lugar desde mediados de los años noventa. Los gobiernos han adoptado numerosas medidas para afrontar la crisis financiera, que pueden agruparse en dos grandes bloques: las destinadas a dar soporte a los sistemas financieros y las orientadas a impulsar el gasto.

Un factor importante del que podemos sacar datos estadísticos sobre la cantidad de vehículos demandados son los Indicadores de Confianza del Consumidor los cuales permiten aproximarse a las intenciones de gasto de los consumidores. Podemos observar que este nivel sufre una brutal caída a partir del año 2008. En 2009 se produjo un sustancial repunte con respecto al año anterior. Con este nuevo avance, este indicador se situó en sus niveles más elevados después de un año. El ascenso de la confianza en estos últimos meses se debió, sobre todo, a la percepción más favorable de las familias acerca de las perspectivas de evolución del desempleo, aunque también se recuperó la valoración acerca de la evolución futura de la situación económica general y de la situación financiera y la capacidad de ahorro de los propios hogares. Así, las matriculaciones de automóviles mostraron un cambio de tendencia en junio, reflejando los efectos de la puesta en marcha del plan de incentivos directos (Plan 2000E), con el que se pretendía incentivar la demanda de vehículos en el momento en que ésta estaba sufriendo su mayor caída (mayo 2009-junio 2010), y así mantener el empleo en el sector de automoción. Asimismo, se estimulaba la sustitución de vehículos antiguos por otros menos contaminantes. La ayuda se condicionaba a que el comprador entregara un vehículo de cierta antigüedad y la cuantía de la ayuda por vehículo fue de 2.000 euros.

Para evaluar el impacto de los planes, se ha formulado una hipótesis sobre las ventas de vehículos en ausencia de subsidios, observando los meses previos a la entrada en vigor de esas ayudas y los meses posteriores a su finalización, teniendo en cuenta que se ha detectado que el número de matriculaciones ha retornado a un nivel similar al del inicio de los programas. Interpolando los datos anteriores y posteriores se puede constituir una aproximación razonable al hipotético número de matriculaciones que se hubieran realizado en ausencia de los planes de ayuda.

El inicio de la crisis incidió sobre la adquisición de automóviles, así, en 2008 las matriculaciones de automóviles descendieron un 30% anual en España. Podemos concluir que el impacto que ha predominado con el Plan 2000E ha sido un impulso temporal en la demanda de vehículos por el abaratamiento de su precio de adquisición durante el período de ayudas. De acuerdo con esta hipótesis, la estimación del incremento extraordinario de matriculaciones fue del 22%, con algo más de 300.000 adquisiciones extraordinarias de vehículos. Tras el final de las ayudas se percibe cómo el nivel de matriculaciones ha retornado al mismo que se venía observando previamente a su implantación.

2. La oferta

Cabe destacar que el automóvil es un bien que podemos clasificar atendiendo a distintos criterios: es un bien económico y reproducible; por tanto, las variaciones en la demanda pueden ser atendidas con variaciones en la cantidad producida y llevada al mercado. Además puede ser un bien intermedio o final. Por último, atendiendo a su elasticidad de la renta puede ser un bien normal-ordinario o de lujo. El automóvil que adquieran las familias dependerá de su renta, por lo que existen distintas marcas y modelos que adaptan los precios y prestaciones a las distintas preferencias y nivel económico de los individuos. Por ejemplo, en enero del 2011 el precio de un Seat León era de unos 19000 euros, mientras que el precio de un Audi Q7 giraba en torno a los 70000 euros.

El mercado del automóvil se puede considerar un mercado oligopolístico. Las estrategias llevadas a cabo por las empresas oferentes son de competencia-rivalidad, sobre todo, personalizada: se vigilan unas a otras y atienden a las estrategias e innovaciones que realizan sus competidores, prediciendo sus siguientes pasos y anticipándose a ellos. La diferenciación del producto, la segmentación del mercado son pilares básicos del oligopolio, destacando la política aplicada sobre las cuatro variables del marketing mix (producto, precio, distribución y comunicación). Por ejemplo, automóviles dirigidos a altas clases sociales, como Rolls Royce o Ferrari, suelen introducir una estrategia de prestigio a través del precio, que al aumentarlo logra que los clientes lo asocien con el lujo o la exclusividad, aumentando así las ventas en este segmento de población. Del mismo modo, se producen automóviles orientados a clases medias con unos precios más asequibles.

Sin embargo, el poder que ostentan estas empresas no es infinito y no se podrán manipular los precios tanto como al productor le convenga, se ajustarán al coste de producción. Existirá, por tanto, una tasa de rentabilidad cercana a la tasa media. Como consecuencia, estas empresas necesitan innovar en sus productos, procesos y técnicas, de forma que disminuyan el coste de producción y se hagan más eficientes técnica y económicamente.

Analizando los indicadores de producción y confianza industrial, se observa que existe una relación directa entre estos dos parámetros, ya que el porcentaje de bienes industriales que se producen está ligado a las expectativas de demanda y el entorno general de la economía. La gráfica demuestra como desde finales del año 2007 y principios de 2008 los porcentajes de ambos índices empiezan a descender y a convertirse en negativos debido a la recesión económica, donde los mercados experimentan grandes caídas, llegando a rozar valores a principios de 2009 del -2.4% para el indicador de confianza industrial y el -20 % para el indicador de producción industrial. Tras haber analizado anteriormente desde la perspectiva de la demanda el índice de confianza de los consumidores, se llega a la conclusión de que existe una gran similitud entre la evolución del índice de confianza industrial y el de los demandantes. A partir del año 2009 se produce un cambio de tendencia al alza, produciéndose un aumento de alrededor de un 25% en la confianza de los consumidores. Por tanto, también se incrementan tanto la confianza de los productores como la oferta de los automóviles.

En resumen, tras analizar la evolución del sector del automóvil desde aproximadamente el año 2006 a la actualidad, se llega a la conclusión de que la oferta de automóviles depende principalmente de la demanda esperada y de que su precio al ser un oligopolio competitivo se encuentra en torno al coste de producción. Por tanto, los ajustes para adaptarse a la demanda se realizan vía cantidades. Asimismo, es necesario establecer innovaciones técnicas para ser más eficientes y competitivos, y así, a largo plazo reducir el coste de producción y los precios. El punto clave que muestra la evolución descendente de las matriculaciones y por ende de la oferta, es la crisis económica que comienza en 2008, ya que ésta trae como consecuencias una disminución de las rentas de las familias, incertidumbre y desconfianza tanto para los hogares como para los productores, paro… No obstante, el Gobierno ha llevado a cabo una serie de medidas para intentar que esta caída no fuese tan pronunciada (Plan 2000E…) Por tanto, como la mayoría de los sectores, el sector automovilístico español no está atravesando su mejor momento y los cambios en el entorno, las expectativas, rentas y preferencias de los consumidores influyen en gran medida en su evolución.