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Autora: Aleksandra Rzepa PhD (c) Universidad de Wroclaw

Existen muchas controversias en relación a los tipos penales específicos de violencia contra la mujer, sobre todo el femicidio. En algunos países el femicidio se encuentra clasificado como un delito de tipo penal, sin embargo esta solución es muy criticada actualmente. El argumento principal se basa en que este tipo de delitos ya se encuentran adecuadamente amparados y existen figuras penales como el homicidio calificado en virtud del parentesco o relación de pareja (en el caso de Costa Rica) o de parricidio (en el caso de Chile); aunque tampoco es una tendencia común dentro los códigos recientes.

Es importante señalar en este punto, que la existencia de vínculos de parentesco o de pareja se consideran circunstancias tanto agravante como atenuante de la responsabilidad penal (dependiendo de cada caso). Esta práctica legislativa se puede observar en diversas legislaciones; como por ejemplo en España, Ecuador, Guatemala o Chile, y considera una clase de circunstancias llamadas “circunstancias mixtas de responsabilidad”. Entonces, por ejemplo, caso agravante se produciría cuando se da la situación de que un hombre  a su cónyuge como culminación de un ciclo de violencia en el hogar, por el contrario, caso atenuante sería cuando una mujer que había sido maltratada por su marido durante años, esta le mata.

Para muchos representantes de la doctrina penal, la construcción de circunstancias mixtas de responsabilidad penal parece ofrecer suficiente protección legal sin necesidad de aumento de los tipos penales. Vale decir, que los Estados Partes de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer están obligados, según el artículo 7 del referido acto, a “eliminar toda norma sobre el problema de violencia contra las mujeres que sea genéricamente neutra”, por lo que se entiende que tienen que modificar su legislación especificando todas las normas referentes a la violencia doméstica, para que “provenga, sancione y/o erradique” los actos violentos contra las mujeres.

En este punto se puede mencionar que se especifica también el femicidio en el ámbito sociológico (femicidio sexual o femicidio sexual sistémico). Aquí observamos concurso de delitos (en estos casos se encuentran conductas que comprenden una pluralidad de delitos, como por ejemplo: lesiones, violación u homicidio). También existe la misma discusión sobre la existencia de diferentes tipos de delitos penales o la necesidad de especificarlos. Parece que lo que está vigente se considera una adecuada protección, empero hay otras controversias en relación de estos casos. En teoría se suman las penas que corresponden a cada uno de los delitos cometidos, lamentablemente la suma de las penas no permite dar cuenta de la gravedad de estas conductas y no consideran una verdadera pena para los agresores.

Uno de los puntos principales dentro de esta discusión con respecto a la calificación del femicidio, se encuentra en la problemática de la eventual discriminación en contra de los hombres (que importaría sancionar más gravemente ciertas conductas cuando se cometen contra mujeres que cuando los cometan contra hombres). ¿Cuál es la medida de justificación en este caso? ¿Esto significaría que la vida de la mujer vale más? La discriminación contra los hombres en el mencionado aspecto, es uno de los puntos más controversiales. De una manera es cierto que la mayoría de homicidios tienen como víctimas a las mujeres, y esta fue la causa para agravar la pena de algunos delitos por parte del . Esta cuestión fue iniciada en España con la aprobación de la Ley de Violencia de Género en diciembre de 2005, y que en referencia específica al acto de agravación de algunos delitos, el Tribunal ha recibido más de 200 cuestiones de inconstitucionalidad desde aquella fecha. Siendo rechazada una entre ellas, la que cuestionaba la agravación de la pena, si dentro la relación de pareja el agresor es hombre (art.153.1 CP Español). Según el Tribunal, el mencionado artículo no considera una discriminación por razón de sexo, porque la agravación en este caso proviene de una grave conducta que reproduce “un arraigado modelo agresivo” contra la mujer.

Aprovechando la experiencia española se debiera sopesar las razones existentes en Sudamérica dentro el contexto de los femicidios y otros delitos tipificados por la misma razón. La explicación del Tribunal Constitucional español se podría considerar dentro el marco de este tema. En los casos de los delitos más graves contra mujeres, el Tribunal parece tener razón agravando estos delitos.

Considerando que existen motivos muy fuertes para incluir dentro la legislación penal el delito “femicidio”, se debe analizar la parte práctica del mismo. Recurriendo a la experiencia de algunos países latinoamericanos, los que tienen en sus sistemas el mencionado delito, la necesidad de incluir el femicidio dentro el Código Penal parece dudosa. Si se analiza puede resultar finalmente que la pena del delito agravado por circunstancias de relación de pareja y la pena de femicidio no varíe mucho o casi nada. La causa de esta situación es que frecuentemente se juzgan los femicidios utilizando medidas del homicidio calificado por dichas circunstancias; además se considera que las figuras jurídicas existentes pueden tener consecuencias iguales que los delitos tipificados como femicidios (las mismas penas para los femicidios y otros delitos que producen el mismo efecto).

La Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del 16 de noviembre de 2009, considerada ejemplar, sobre los asesinatos de mujeres ocurridos en Ciudad Juárez (México), nos permite abordar el tema del femicidio desde otro perfil. “Las muertas de Juárez” mujeres jóvenes que habían sido maltratas, violadas con extrema crueldad y asesinadas, y cuyos cadáveres fueron descubiertos en 2001, propició que el , por primera vez en la historia, considerara a un Estado de un país como responsable de femicidio. En la sentencia se mencionó que México fue “culpable de violentar el derecho a la vida, la integridad y la libertad personal” entre otros delitos. En este caso el femicidio fue considerado como un crimen de asesinato masivo, de gravedad, crueldad de gran escala y donde se observó negligencia estatal.

Esta sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos abrió el debate, muy interesante por cierto, sobre concepto del femicidio tanto y el de su definición. Es importante destacar que los femicidios no son solamente el resultado de la violencia de género (aunque este aspecto se expone en estas cartas), este término incluye también por ejemplo, aborto de los fetos de niñas, femicidios infantiles, por ocupaciones estigmatizadas, etcétera. En la mencionada sentencia se puede observar la variedad de los motivos (crueldad, escala del hecho, responsabilidad del país, etc.), en los cuales el alto tribunal basó su opinión. Obliga a pensar sobre el femicidio en un contexto muy amplio y que revela el largo horizonte de este problema.

Finalmente, para cerrar estas páginas, es conveniente destacar que el objetivo no es resolver el debate sobre necesidad de la existencia del delito femicidio, ni dar prioridad a una de las partes dentro este debate. Este artículo expone voces de doctrina y problemas legislativos relacionados con el tema de femicidio presentes en muchos países. Al parecer no estaría dentro de lo correcto opinar definitivamente o dar mayor razón a alguna de las partes que representan este debate, justamente por la vasta presencia de argumentos fuertes, tanto de acuerdo como en contra de la existencia de la figura jurídica del femicidio dentro el orden jurídico. Es cierto que el problema de violencia contra la mujer, incluyendo homicidios de mujeres, es grave. La cuestión es si penalizarlos como femicidios, esta pregunta, aun, se queda sin respuesta.

Fuentes:

  • Jimena Barrios Diaz, Feminicidio. Monitoreo sobre feminicidio\femicidio en Bolivia.
  • Julia Estela Monárrez Fragoso, La cultura del feminicidio en Ciudad Juárez 1993-1999.
  • Patsilí Toledo Vásquez, Naciones Unidas Derechos Humanos México; Feminicidio.