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Autor: Miguel Villahermosa Fernández. Alumno de la asignatura “Dirección Financiera de la Empresa”

En las últimas semanas una noticia se hace cada vez más presente en los diferentes medios de comunicación: “Posible burbuja inmobiliaria en Alemania”. Para echarnos a temblar…

Por más que leo una y otra vez el título, no consigo salir de mi asombro. ¿La poderosa nación alemana, motor de la Europa en recesión, volviendo a cometer los mismos errores de otros? Si esta noticia hubiera aparecido antes del boom de la crisis, hubiera sido una noticia preocupante. Pero al fin y al cabo, una noticia más. Pero que aparezca ahora, después de haber analizado hasta la saciedad los perjuicios que ha supuesto la burbuja inmobiliaria en todas las economías, pero en especial en nuestro país; me resulta incluso gracioso. En realidad, no sé si en el afán por parte de los medios de comunicación de dar continuamente noticias dramáticas y preocupantes el tema se les ha ido de las manos o realmente existe la posible burbuja inmobiliaria. ¿Estamos obsesionados con la posibilidad de una burbuja en cuanto hay una mínima subida de precios? Esperemos que sea eso, tan sólo un boom inmobiliario.

A pesar de que la cultura alemana no se caracteriza por la adquisición de viviendas en propiedad, algunas regiones alemanas han visto cómo el precio de los inmuebles ha aumentado más de un 10% en el último año, como es el caso de Berlín o Munich. Son muchas las razones que han podido provocar este aumento tan significativo. Así, una combinación de temor a la inflación y las bajas tasas de interés actuales impulsan la inversión en inmuebles residenciales. Por tanto, aparece un nuevo reto para el BCE. Hasta ahora, parecía posible compaginar bajo una misma política única expansiva a economías tan diferentes como, por ejemplo, la griega y la alemana. Quizás esto ahora empieza a ser más difícil.

Sin embargo, parece que en esta ocasión las autoridades financieras han detectado esta situación a tiempo y no permitirán que se convierta en un problema después de ver las consecuencias de una burbuja inmobiliaria. El , el Banco Central Alemán, sigue muy de cerca la evolución del mercado de la vivienda y, por tanto, es de esperar que el problema no llegue a mayores, por nuestro bien. Si uno de los inconvenientes más criticado de la ciencia económica es no ser capaz de anticipar ciertos problemas y actuar en consecuencia, una de las cosas que sí debemos aprender es no cometer errores pasados. En este aspecto el Bundesbank tiene en quién fijarse.

Después de todo, no veo probable que surja una nueva burbuja inmobiliaria en el país alemán o, al menos, no tan fuerte como la experimentada en España. Sabemos y asumimos que algunas subidas en los precios inmobiliarios son inevitables, además de beneficiosas para la economía en general. El peligro surge cuando los precios suben demasiado rápido, dando lugar a un crash de mercado, que pueda afectar gravemente a los hogares y a los bancos y eso, a día de hoy, no se va a permitir.

En definitiva, aunque sea cierto y se haya comprobado a lo largo de toda la historia que “el ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces”, no creo que en este caso pueda ocurrir. La piedra a la que nos enfrentamos es demasiado grande y evidente y el posible nuevo “tropezón” haría muy difícil que nos volviéramos a poner en pié. Por tanto, hablar de una burbuja inmobiliaria en Alemania, como broma, no está mal…