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Autora: María José Ruiz Ortega

Una de las dudas que se me plantea de manera intermitente desde que comencé mi carrera docente es si realmente contribuimos a fomentar entre nuestros alumnos una cultura emprendedora. Es cierto que desde la universidad debemos trabajar por la empleabilidad tanto a través de las prácticas en empresas como tratando de inculcar precisamente ese espíritu emprendedor, pero en relación a esto último ¿lo hacemos realmente?

Los datos parecen decir que sí, sobre todo si nos fijamos en que el interés por crear una empresa por parte de los estudiantes aumenta entre un 5% y un 7% cada año (según datos de un estudio realizado por la ).

En mi opinión creo que debemos ser conscientes de que las universidades tenemos un papel central en la recuperación económica de nuestro país, y esto pasa por un acercamiento de nuestro conocimiento a la sociedad. Conocimiento, que entre otras muchas formas, puede traspasarse a través de la creación de nuevas empresas.

Por tanto, deberíamos intentar día a día trabajar para impulsar ese espíritu emprendedor, ¿Cómo? Se me ocurren algunas ideas, la principal sería reforzar la confianza de nuestros estudiantes en sus posibilidades de éxito, tienen formación en gestión empresarial, y sabemos que la formación minimiza el porcentaje de fracasos.

Debemos también contribuir a fomentar su motivación, esta no tiene que venir sólo por el miedo al desempleo actual, (no será nunca una razón suficiente) sino por la satisfacción de trabajar día a día en algo en lo que crees y en lo que pones todo tu esfuerzo.

Hay muchas buenas ideas a nuestro alrededor. Si pensamos durante un rato se nos ocurren varias, y es muy importante ayudar a nuestros alumnos a analizar el contexto para saber si una buena idea puede ser una buena idea “ahora” y “para nosotros”, y que, por lo tanto, eso represente una buena oportunidad.

No es momento de hacer agujeros en la tierra y meternos dentro a esperar a que pase el temporal, debemos tener una actitud proactiva y contribuir a superar la situación actual en la medida que sea posible. Una oportunidad desde las aulas es precisamente empujar a los futuros emprendedores.