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Autor: Salud Catillejo Torres

Después de varios meses soportando diversos ajustes para intentar reactivar la economía en todos los sentidos y cumplir con el objetivo de déficit público establecido por : reducción del salario de los funcionarios, incremento del IRPF, incremento del IVA, disminución del número de plazas convocadas en diferentes oposiciones, reducción del número de interinos de distintas áreas, cierre de centros sanitarios… les llegó el turno a ellos.

Los directivos de las entidades financieras que hayan recibido ayudas del FROB (como lo son Bankia, , Catalunya Caixa…) verán limitados sus salarios en los próximos años en aproximadamente un 75%, limitando dichos salarios a un máximo de 300.000 euros al año (si tenemos en cuenta que, por ejemplo, el director general de , Jaume Masana, percibe 860.000 euros anuales y su presidente, , 1,55 millones anuales, podemos entender la oposición que ha tenido esta medida entre los diversos directivos).

Parece lógico pensar que si determinadas entidades financieras están recibiendo ayudas públicas para su reestructuración, para incrementar su liquidez… procedentes del FROB, sean los propios directivos los primeros en “arrimar el hombro” y disminuyan sus salarios porque, de otra forma, y debido a la disminución de beneficios que estas entidades están soportando en estas épocas, cabe pensar que parte de dichas ayudas está destinada a remunerar a dichos directivos.

La medida ha tenido una gran acogida por la población, que considera que ya es hora de que los recortes y los ajustes influyan a uno de los colectivos a los que se considera en parte culpables de la situación actual que está atravesando nuestro país.

Otra de las medidas que afecta directamente a las entidades financieras es la de la obligación de dar salida a la gran cantidad de viviendas que tienen en su poder debido al impago de hipotecas. Esto debe provocar la salida al mercado a bajo precio de miles y miles de viviendas y, con ello, de la bajada del precio de la vivienda; siempre que se acompañe con un incremento en la disponibilidad del crédito hipotecario.

Asociaciones de constructores han comentando en diversos medios de comunicación su rechazo a esta medida, ya que dicha disminución en el precio de las viviendas residenciales les obligaría a bajar los precios de las viviendas vacías que tienen en su propiedad por debajo de los costes que les ocasionó construirlas. Señores, si ya es difícil acceder al crédito con las altas cifras de desempleo que soportamos en nuestro país, más aún lo es adquirir viviendas a prácticamente el mismo precio que se tenía que pagar en años anteriores al estallido de la crisis. Por otra parte, ¿no fueron muchos de estos constructores los que más se han enriquecido en la expansión económica de nuestro país en los años anteriores a la crisis?

¿Y no es hora de que cada cual aporte su grano de arena y se apriete un poco el cinturón para salir de esta situación?