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Autora: Ana María Alarcón López. Delegada de Centro de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

A lo largo del tiempo, sobre todo en los últimos años de la enseñanza media, en nuestro Instituto, los profesores siempre nos han hecho ver que la vida universitaria es algo que jamás en la vida se te olvida. Destacan todas las actividades lúdicas que caracterizan a un universitario, además del afán de conocer a gente nueva, sin olvidar lo mucho que hay que estudiar cuando entras en la Universidad. Tenían razón, llegar a la Universidad es uno de los momentos de tu vida que todos aquellos que queremos realizar unos estudios superiores estamos esperando ansiosa y entusiasmadamente, ya sea por conocer gente nueva, por salir de la rutina, por comenzar a estudiar “lo que te gusta”, etc. Infinidad de razones que te motivan a la hora de elegir. Recuerdo los años en los que estaba estudiando Bachiller, todos los profesores te contaban anécdotas sobre sus años universitarios, haciéndote pensar que tú también vivirías todo eso cuando llegaras a la Universidad. A todo ello también tenemos que añadir el estilo de vida universitaria que se muestra en las películas, toda una utopía.

Pero, ¿realmente nuestra vida universitaria es así? Bajo mi punto de vista no. Por una parte, el tiempo que tenemos que dedicar a estudiar es muy superior al tiempo que le puedes brindar a salir con tus nuevos amigos, por ejemplo. Además, a esto hay que añadirle el gran cambio que experimentamos (sobre todo los que venimos de algún pueblo) del Instituto a la Universidad. Por otra parte, la implicación que presentamos los alumnos cada vez es menor, ya sea en actividades culturales, sociales, deportivas… aunque en estas últimas todavía se sigue participando bastante.

Con esto último me quiero referir a las actividades que la Universidad, y en concreto nuestra  de Albacete, organiza para nosotros. El objetivo de todas estas actividades, ya sean ciclos de cine, conferencias, tertulias, debates, etc., es ampliar nuestros conocimientos, dejar la rutina de las clases y hacer actividades más dinámicas, cultivando nuestro intelecto y creatividad. ¿Nuestra respuesta? Si no es obligatorio, no voy. Por un lado, es cierto que la mayoría de las actividades que tenemos que preparar para las clases (prácticas, trabajos…) nos quitan mucho tiempo, pero por otra parte, somos muy reacios a participar en los eventos que la Facultad prepara para nosotros. Pienso que éste es uno de los puntos que debemos mejorar de cara a nuestro futuro y dejar atrás la obligatoriedad, pasando a acudir voluntariamente.

Y no sólo es que no queremos participar en las actividades que se organizan desde el Decanato, sino que, cada vez, participamos en menor medida en actividades preparadas por compañeros, refiriéndome con esto a las actividades que se organizan desde la propia Delegación de alumnos.

Desde que entré en la Universidad, en la Facultad de ciencias económicas y empresariales, he participado activamente en la delegación de alumnos, siendo delegada de centro estos dos últimos años. La visión que tengo es que, cada año, la gente se involucra mucho menos en la delegación. No entiendo el por qué, ya que el nexo que existe entre los alumnos y el Decanato a través de la delegación es muy importante, por lo que se debería mostrar más interés por parte de los alumnos en este aspecto y participar mucho más. A esto habría que añadir que, además, estar dentro de la delegación de alumnos es una oportunidad para conocer a más compañeros de otros cursos. La delegación de alumnos organiza tanto actividades culturales como sociales. Mi experiencia me indica que, incluso en actividades sociales como, por ejemplo “La Sidrada”, los alumnos no participan. En unas semanas comienza la Semana Cultural, esperemos que participen el máximo número de alumnos posibles.

Con todo esto me gustaría que todos los alumnos nos preguntásemos si realmente estamos integrados en la comunidad universitaria, sea de la forma que sea. Si no es así, todavía estamos a tiempo de cambiarlo. Una vez que terminemos los estudios difícilmente podremos modificarlo.

La conclusión que yo destaco es que la vida universitaria es más que asistir a las clases, implica integrarse en la comunidad universitaria participando en las diferentes actividades que se ofrecen, de forma que cada estudiante pueda elegir lo que le es afín para formarse de la manera que cada uno crea más oportuna y que más le puede beneficiar.