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Autor: Miguel Ángel Alarcón Conde

Una vez tratados, en artículos anteriores, los aspectos relacionados con el concepto de Economía Social y lo que supondría como aportación a las medidas de comparabilidad internacional de un concepto de desarrollo económico más integrador, las siguientes líneas acercan el asunto a la economía española. Así, para España (Cuadro 1), la cuantificación del conjunto institucional de la Economía social o Tercer Sector en sentido amplio, indistintamente, es decir, al sumar los datos de Asociaciones, Fundaciones, Entidades Singulares, Cooperativas, Sociedades Laborales y Mutualidades 1, se ofrecen unas cifras muy notables en 2005: 188.126 entidades, 1.034.125 asalariados y 4.170.043 voluntarios (960.000 del Tercer Sector de Acción Social 2), que representan, en conjunto, 1.342.701 puestos de trabajo equivalentes, y aportan 25.935 millones de euros anuales de valor añadido. En términos relativos, se estaría hablando de alrededor del 6 por 100 de las entidades y del empleo asalariado de la economía española (y del 8,5 por 100 del empleo equivalente, al incorporar el trabajo voluntario), y de un peso productivo próximo al 3 por 100 del PIB español. Al comparar los datos con los del anterior estudio (referido a 2001), se advierte que los ritmos de crecimiento en estos años (2001-2005) han sido muy notables y muy similares —apenas unas décimas menores— a los registrados en esos años muy expansivos por la economía española. La proposición anterior se extiende considerando las estimaciones para 2008 de CIRIEC y como también hasta el momento, como parece comprobarse de la información de la Base de Datos de la Economía Social del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Así, parece que la Economía Social española no es “social” en tanto que genera más empleo, sino porque lo destruye más despacio; el “peso” de la Economía Social sobre la Economía Total aumenta en períodos de recesión, porque la economía tradicional competitiva se destruye relativamente a mayor velocidad en momentos aciagos en lo económico.

Por otra parte, el voluntariado desciende absoluta y relativamente sobre la población total, lo que añadido a las tendencias negativas de otros indicadores de la Economía Social en la etapa expansiva parece argumentar que la Economía Social es contra-cíclica, pues las iniciativas “no sociales” crecen con mucha más fortaleza; algo relacionado inherentemente al proceso acumulador. Eso sí, debido a que las últimas estimaciones sobre el sector, elaboradas por CIRIEC, se fechan en 2008 y se publican a mediados de 2011, aún no es posible conocer el alcance de esta postura en sentido contrario. Con todo, conviene insistir en que al incluir el empleo equivalente del voluntariado, una variable que representa la reducción de las personas que realizan tareas en la ayuda de otros a una hipotética jornada completa, se estaría ahorrando socialmente (al sector público, sobre todo) entre un 0,7 y 0,8 del PIB español. De otra manera, más de 7300 millones de euros de 2011 al disponer de unas 370.000 personas que prestan sus servicios de factor trabajo sin ser remunerados.

Cuadro 1. Magnitudes estimativas de la Economía Social o Tercer Sector en España, 2005.

Asociaciones, Fundaciones y Entidades Singulares (1)

(1) % sobre el total de entidades

Cooperativas, S.Laborales y Mutualidades (2)

(2) % sobre el total de entidades

Economía Social o Tercer Sector (3)

(3)% sobre el total de entidades

Número de entidades

141.245

4,6

46.813

1,5

188.058

6,1

Número de asalariados

590.322

3,4

443.516

2,6

1.033.838

6,0

Voluntariado

4.164.386

9,6

5.657

0,0

4.170.043

9,6

Voluntariado Equivalente

412.950

2,7

583

0,0

413.533

2,7

Empleo Equivalente

530.408

3,4

398.502

2,6

928.910

6,0

Empleo Equivalente Total

943.359

6,0

399.085

2,5

1.342.444

8,5

Remuneración asalariados

10.390

2,4

10.331

2,4

20.722

4,9

Excedente Bruto (y social)

5

0,0

4.971

1,5

4.976

1,5

Excedente Social

6.675

0,8

14

0,0

6.689

0,8

Valor añadido bruto

10.395

1,3

15.303

2,0

25.698

3,3

Fuente: Las fuentes y precisiones metodológicas de estos cuadros son las mismas que figuran al pie del Cuadro 1 de J.L. García Delgado (2009)(dir.), página 22.

El citado informe de CIRIEC ofrece, para 2008, un peso del 2,5 por 100 del Tercer Sector en sentido amplio sobre el PIB y de un 10 por 100 sobre el empleo. El VAB del sector se valora en 26.900 millones de euros y tiene 1,2 millones de asalariados, lo que relativamente al empleo asalariado equivalente español de ese año, 16,5 millones de personas, y al empleo total, 18,9 millones, resulta en una participación entorno al 7,2 por 100. Se intuye, por tanto, que en el indicador relativo que el informe ofrece sobre este mismo aspecto, que es un 10 por 100, incluiría el empleo equivalente del voluntariado; explicándose la diferencia de participación entre su 2,5 por 100 y “nuestro” 3,2 por 100 en que el informe de CIRIEC no hace un Balance Económico y Social (características socioeconómicas ni formativas del empleo por entidades, sexo, edad, discapacidad,…), sin estimar el excedente social del voluntariado. Con todo, de las publicaciones dirigidas por García Delgado se destaca la amplia presencia laboral, en términos relativos, de jóvenes y, sobre todo, de mujeres —en particular, en las entidades no lucrativas— y la alta formación, en general, de los trabajadores, notabilísima en el caso de las Fundaciones. Un perfil que se reproduce, a grandes rasgos, en el voluntariado que aporta su tiempo y su esfuerzo en las entidades no lucrativas del Tercer Sector de Acción Social, si bien no puede dejar de subrayarse la mayor precariedad laboral que parece mostrar esta parte del Tercer Sector más involucrada en las tareas sociales.

Cooperativismo y su dinámica económica en la contabilidad del crecimiento.

El crecimiento del PIB per cápita, grosso modo (descontando el efecto PIB/VAB), con todas las cautelas a tomar en la expresión, se explica aproximadamente por la suma de dos componentes: el incremento de la productividad del trabajo y la generación de empleo sobre la población. Pues bien, entre 1999 y 2008, el progreso económico nacional se fundamentaba más en la generación de empleo que en la productividad real, pero con un notable crecimiento de ésta última (Cuadro 2).

Cuadro 2.Descomposición del crecimiento anual medio acumulativo del PIB per cápita español, 1999-2010 (en tasas de crecimiento porcentuales).

PIB per cápita

(PIB/Población)

(1)+(2)+(3)

(PIB/VAB)

(1)

Productividad (VAB/Empleo)

(2)

Generación de empleo sobre la población (Empleo/Población)

(3)

Nominal

Real(a)

Nominal

Real(a)

1999-2007

6,2

3

0,12

4,0

0,83

2,1

2007-2010

-1,03

-2,81

-0,7

4,2

2,4

-4,4

Fuente: CRE y Padrón de habitantes, INE, http://www.ine.es. Notas: (a) Crecimiento real=Crecimiento nominal-Inflación.

La década anterior al inicio de la crisis se presenta como una etapa de máximos en el número de cooperativas en España (26.146 en 2005), así como en el número de sus socios y empleo generado. Después de 2005, comienza el descenso cooperativo, hasta hoy, a números de 1999 (gráficamente dibujaría el perfil de una montaña, donde para 2011 se cuentan, en números redondos, 22.500 cooperativas españolas que ocupan a casi 275.000 personas). Parece como si se hubiera perdido una década en el cooperativismo en España, pero lo que ocurre es una transformación estructural que tiene que ver con el ciclo expansivo de mediados de los noventa hasta finales de 2008, que afecta también al cooperativismo agroindustrial (agricultura e industria alimentaria), y es consecuencia de la propia reconfiguración del sector cooperativo, del que son actores nuevos emprendimientos cooperativos, defunciones, fusiones e incrementos de tamaño de tales entidades.

El ciclo expansivo la economía intensifica los emprendimientos no cooperativos, más abiertos al juego de la competencia y a la rentabilidad económica (no social), así como el empleo total y asalariado asociado a ellos. Esto se observa en las caídas de las participaciones relativas, o densidades, del cooperativismo nacional (Gráfico 1). Para la economía general, desde el inicio de la crisis, la destrucción de empleo sobre la población es contundente (-4,4 por 100 anual media acumulativa), produciéndose las mayores ganancias de productividad aparente (que incrementa anualmente un 2,4 por 100) sobre el cimiento podrido de la destrucción de empleo. Terminan de sumar negativamente a la caída del PIB per cápita real (-2,8 por 100) la menor capacidad de generación de PIB sobre el VAB, explicada por la caída de la recaudación impositiva indirecta asociada a la propia de la actividad productiva y del gasto (Cuadro 2).

Por otro lado, y dando cuenta de la implicación del cooperativismo en el crecimiento económico, la descomposición del crecimiento de la productividad aparente del trabajo es posible obtenerla del sumatorio del crecimiento de la productividad del trabajo cooperativo, la generación de empleo cooperativo sobre el total del empleo y la inversa de la aportación VAB cooperativo al VAB general de la economía (Cuadro 2 y 3). Y es entonces cuando, comparando las productividades aparentes del trabajo de la economía general y cooperativa, se observa que, en el periodo expansivo, la generación de empleo cooperativo sobre el total es menor que la generación de empleo de la economía general (1,4 por 100 de las cooperativas frente al 2,1 de la economía general). A su vez, desde el inicio de la crisis la destrucción de empleo cooperativo es relativamente menor a la general (contrasta un -4,4 por 100 frente al -0,9 del mundo cooperativo). Tampoco debe olvidarse que la descomposición anterior incluye el crecimiento real de la productividad aparente del trabajo cooperativo, alrededor del 4 por 100 en ambas etapas, que supera al crecimiento de la productividad aparente general, cuando ésta incluso se multiplica por 3 durante la crisis. Este crecimiento de la productividad aparente del trabajo es alimentado por la destrucción de empleo y por el efecto composición: la economía no cooperativa pesa prácticamente el 98 por 100 en la economía general.

Como conclusión, se trata de destacar que en la contabilidad del decrecimiento la etapa recesiva que vivimos en lo económico y social podría haber sido más desfavorable siempre que los componentes cooperativos no hubieran existido y no hubieran compensado las tendencias negativas de los componentes genéricos del crecimiento, con independencia de la sencilla descomposición del crecimiento tratada aquí. Hay argumentos, por tanto, para el fomento de los emprendimientos cooperativos. Hay argumentos para la iniciativa social, en los términos barajados en los artículos de esta serie, incluso como determinante de una mayor cohesión social fundamentada en un crecimiento diferente, de menor causalidad acumulativa pero menor destructor del empleo, que no es sino el premio a la falta de exceso basado en el lucro personal, al sustituirse por lucro colectivo, entre otros hábitos.

Cuadro 3. Descomposición del crecimiento anual medio acumulativo de la productividad aparente del trabajo española, 2007-2010 (en tasas de crecimiento porcentuales).

1999-2007

2007-2010

Productividad aparente del trabajo

(VAB/Empleo)=(1)+(2)+(3)

Nominal

4,0

4,2

Real(a)

0,83

2,4

(VAB/VAB Cooperativo)(1)

-2,0

-2,2

Productividad aparente del trabajo de las cooperativas

(VAB Cooperativo /Empleo Cooperativo)(2)

Nominal

7,2

5,8

Real(a)

4,1

4

Generación de empleo cooperativo sobre el empleo total

(Empleo Cooperativo /Empleo)(3)

1,4

-0,9

Fuente: Agencia Española de la Administración Tributaria hasta 2008 y estimaciones propias para 2010 (http://www.aeat.es/AEAT.internet/Inicio_es_ES/La_Agencia_Tributaria/Memorias_y_estadisticas_tributarias/Estadisticas_tributarias/Publicaciones/Publicaciones.shtml), Base de Datos de la Economía Social (http://www.mtin.es), CNE (INE, http://www.ine.es). Notas: (a) Crecimiento real=Crecimiento nominal-Inflación.


  1. Señalado en artículos anteriores, insistir en España es de los pocos países en la elaboración de unas Cuentas de la Economía Social en su sentido más amplio. Destacan tres obras: J.L. García Delgado (dir.)(2005): Las cuentas de la Economía Social. El Tercer Sector en España 2001, FONCE-Thomson-Civitas, Madrid, su continuidad en 2009, J.L. García Delgado (dir.)(2009): Las cuentas de la Economía Social. Magnitudes y Financiación 2005, FONCE-Thomson-Civitas, Madrid, y unas Grandes Cifras [J.L. Monzón, S. Murgui (2011): LAS GRANDES CIFRAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL EN ESPAÑA. Ámbito, entidades y cifras clave. Año 2008, CIRIEC, Valencia. 
  2. Entidades no lucrativas que declaran, como actividad principal, su dedicación a los Servicios sociales, más aquellas otras que se inscriben en las áreas de Salud, Desarrollo comunitario y vivienda, Derechos civiles, asesoramiento legal y política y Actividades internacionales, pero que declaran también desarrollar actividades de Servicios sociales, siempre que, además, atiendan a un colectivo específico de población (familia, infancia, juventud, mujer, tercera edad, minusválidos, presos y ex reclusos, minorías étnicas, marginados, toxicómanos, inmigrantes y refugiados).