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Autor: Miguel Ángel Alarcón Conde

En el artículo anterior, que introducía la divulgación de una propuesta sobre lo que es Economía Social, se exponía la existencia de emprendimientos productores de bienes y servicios que comparten un tronco común empático, a diferencia de las iniciativas tradicionales societarias. Se razonaba que la capacidad de ponerse en el lugar de otro es una característica humana (y social, por tanto), compartida por valores o hábitos como el altruismo, la filantropía, el cooperativismo o el ánimo de inclusión socioeconómica y laboral. En términos de agrupaciones de personas, la empatía social contrasta con la acumulación; ésta, a veces bondadosa en ciertos supuestos, como ocurre con los casos de mecenazgo científico y de la cultura o la donación en especie o pecuniaria ante tragedias humanas y desastres naturales. Lo anterior contrasta, por ejemplo, con la situación en la que el vendedor o productor simpático, consciente de su acción, sabe que la misma mercancía o servicio es vendida a un precio menor por otros, o vende al mismo precio otra/o de peor calidad o manufactura ¿Tiene ese individuo como finalidad que la sociedad progrese actuando de esa manera? Por lo pronto, lo que queda claro es que lo que no hay es capacidad de ponerse en lugar de otros; no hay empatía. Eso sí, seguidamente a actitudes egoístas aparecen excedentes que van pululando de unos grupos a otros generando diversas capacidades de compra que no había antes, y se alimenta la actividad económica, de acuerdo. Ahora bien, este último proceso es mayoritariamente un proceso de causalidad acumulativa; el cual, sin un agente económico que redistribuya o libere los excesos que se dirigen desde la transacción a la persona, va a terminar concluyendo en procesos de polarización económica, lo cual atenta a cualquier intención lógica de equidad. En este punto, en ocasiones, la picaresca o la corrupción terminan con las intenciones públicas iniciales de conseguir equidad. No obstante, lo que se quiere destacar aquí es que hay entidades privadas que redistribuyen o liberan recursos hacia otros, y no hacia la persona que directamente realiza la transacción, y son las que pertenecen a la Economía Social, incluyendo la sociedad civil.

Una aproximación a la cuantificación de la empatía social, con todas las cautelas a tener en cuenta, especialmente incluida la que considera tal medición una frivolidad, puede proponerse a través de la estimación y construcción de indicadores sobre las magnitudes económicamente significativas de ese conjunto de entidades; es decir, medir absoluta y relativamente entidades por tipo, empleo por caracteres socioeconómicos, trabajo voluntario, Valor Añadido Bruto y Social, Excedente Social de Explotación, Remuneración de Asalariado, Transferencias Sociales en Especie, Capacidad o Necesidad de Financiación,… Podría decirse, para centrar las intenciones, que esta carencia explica no sólo ya la evidencia en la falta de rentabilidad económica de este sector en términos comparados con el segmento “tradicional” de la economía, sino la falta de rentabilidad académica, a pesar del notable crecimiento de los estudios y estudiosos del tema. La falta de medida redunda en falta de conocimiento que, señalado anteriormente, se aliviando, no ya sólo en el plano internacional sino también nacional. Así, el caso español es pionero a nivel internacional, desde 2004, en la estimación de magnitudes agregadas económicamente significativas para la Economía Social en sentido amplio. Y es un caso en el que conviene abundar por cuanto la Universidad de Castilla-La Mancha acoge a 4 de una decena de investigadores españoles 1 que realizaron las iniciales Cuentas Satélite de la Economía Social Española, sin precedentes a nivel internacional. Hoy, sigue siendo el país con mayor número de estimaciones y estudios de un Tercer Sector en sentido amplio: para 2001 y 2005 y grandes cifras para 2008 2, éstas últimas más centradas en resultados numéricos que en contenido, y todas con desfases de 3-4 años entre publicación y fechado de las cifras de base. Lo anterior no recela de cuantificaciones internacionales, pues existe una riqueza de estimaciones e investigaciones de componentes puntuales (cooperativismo o sector voluntario, sobre todo), sin capacidad de contrastes sobre la densidad de sus componentes.

No hay, por tanto, un proyecto genérico e internacional en el tratamiento de la Economía Social. El más ambicioso y significativo, pero parcial por no ocuparse del segmento lucrativo de la Economía Social, es “The John Hopkins Comparative Nonprofit Sector Project” sobre 35 países. Se dispone de obras de tipo recopilatorio y estimativo; en el primer caso destaca a nivel europeo las realizadas por CIRIEC, como el editado en 2007 “La Economía Social en la Unión Europea” por el Comité Económico y Social Europeo. En efecto, el continente europeo, es posible obtener la recopilación, a través de directorios de los departamentos de estadística de ministerios e institutos de estadística nacionales, del número de entidades, empleo en el caso de algunos, y de diversos componentes de la Economía Social de más de ¾ de los países de la UE-27. Para el resto de Europa, no es posible para todos, ni para una serie temporal de calado, siendo difícil obtener un máximo común divisor que ofrezca un panel comparativo de tipo recopilatorio.

Sobre ejercicios estimativos hay experiencias aisladas y no hay, por tanto, una homogeneización europea. En sentido amplio, salvo los mencionados para España y un intento en Rumanía publicado en 2010, “Social economy in Romania – Two regional profiles”, e intentos de Bélgica, Canadá y países nórdicos, no hay otras propuestas. Otros países acatan las recomendaciones de la UE sobre avanzar en el diseño y publicación de estadísticas de la Economía Social, pero ninguno ofrece en la estadística oficial unas cuentas satélites de la Economía Social. Sólo Bélgica, Hungría, Polonia y la República Checa muestran una intención de publicidad de estadística diferencial del SECTOR NO LUCRATIVO. Hungría se interesa por los ingresos y donaciones; Polonia por el empleo, tamaño de entidades y voluntariado; y la República Checa por empleo, voluntariado y horas en donaciones de tiempo). Sólo Bélgica sigue el Manual de la ONU sobre Entidades No Lucrativas en el Sistema de Cuentas Nacionales 1993 (publicado por Naciones Unidas en 2003) y ofrece unas cuentas satélite: descomposiciones del Valor Añadido Bruto, Producción Agregada, sucesiones de la cuenta de producción, explotación, rentas, hasta la capacidad o necesidad de financiación, y empleo, entro otras rúbricas de Cuentas Nacionales. Así pues, lo ideal sería la posibilidad de integrar, por parte de los países miembros, la aplicación del anterior manual, para el segmento No Lucrativo, y el “MANUAL PARA LA ELABORACIÓN DE LAS CUENTAS SATÉLITE DE LAS EMPRESAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL: COOPERATIVAS Y MUTUAS” publicado por CIRIEC en 2008 y presentado a petición de la UE en 2009, para acercarse a un medida de homogeneidad de la Economía Social en Europa. De momento, no se ha conseguido una fusión; sin embargo, existen numerosas redes, extensas, heterogéneas, en interacción que avanzan en intenciones de promoción de la economía social y solidaria en 10 de los 27 países, y 6 proyectos de mapeo de la misma en Alemania, Austria, España, Italia, Francia y Luxemburgo.

Seguidamente se sugiere una medida de empatía social, que puede extenderse como medida de comparabilidad internacional al ampliar la dimensión de los Índices Desarrollo Humano 3. Primero, se trata de obtener las densidades de voluntariado sobre la población haciendo uso de la Encuesta de Empleo del Tiempo Armonizada a nivel Europero (HETUS), disponible para Alemania, Bélgica, Eslovenia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Noruega, Polonia, Reino Unido y Suecia. Las actividades que constituyen el trabajo voluntario serían dos en HETUS: tareas de organización para el trabajo voluntario y ayuda informal a otros hogares. De esta fuente, el 9 por 100 constituye la media de población voluntaria sobre la población en edad de trabajar de los 15 países, siendo para las mujeres del 9,3 y 8,3 por 100 para los hombres (en los que Lituania destaca con un 12,9 y 13,8, respectivamente). En el Cuadro 1 se muestra un ejercicio de cálculo de lo que supondría la remuneración total del trabajo voluntario en los países tratados, es decir, el Excedente Social del Voluntariado, y su peso sobre el PIB. La media de esa participación es del 0,7 por 100, una propensión media de ahorro social muy notable gracias a las tareas del trabajo voluntario, un indicador de empatía sin duda.

Cuadro 1. Corte HETUS 99/05

Excedente Social del Voluntariado (ESE) (millones de €)

%Excedente Social del Voluntariado /PIB

(ESE/PIB)

Supuesto de Remuneración Media Total

Supuesto de Remuneración Media de Servicios Públicos

Supuesto de Remuneración Media Total

Supuesto de Remuneración Media de Servicios Públicos

Bélgica

2.613

2.439

0,9%

0,8%

Alemania

31.011

29.237

1,5%

1,4%

Estonia

58

63

1,0%

1,1%

España

2.623

2.612

0,3%

0,3%

Francia

17.123

15.528

1,3%

1,2%

Italia

6.400

6.170

0,5%

0,5%

Letonia

21

25

0,2%

0,3%

Lituania

96

94

0,6%

0,6%

Hungría

202

211

0,3%

0,4%

Polonia

1.385

1.399

0,7%

0,7%

Eslovenia

73

88

0,3%

0,4%

Finlandia

1.524

1.418

1,2%

1,1%

Suecia

2.036

1.757

0,8%

0,7%

Reino Unido

15.147

13.180

0,9%

0,8%

Noruega

692

606

0,4%

0,3%

Media

0,7%

0,7%

Fuentes: HETUS (https://www.h2.scb.se/tus/tus/) y Eurostat

Observada la importancia del Ahorro Social gracias al voluntariado y de su propio peso relativo sobre la población en un conjunto de países, se trata ahora de introducir tales indicadores, teniendo presentes las cautelas de su interpretación, en los Índices de Desarrollo Humano, incluyendo una dimensión más en la media geométrica de sus dimensiones (Índice de renta per cápita, de salud y de educación), con un índice combinado de las densidades de voluntariado sobre la población y del ratio del excedente social sobre el PIB. Así, las diferencias de las clasificaciones en el desarrollo desde el ítem tradicional monetario, pasando por el IDH, hasta el IDH ampliado destacarán a los países que han conseguido o no por un desarrollo más integral, al no considerar exclusivamente el cuantitativo-monetario. Alemania, Francia, Lituania y Polonia suben puestos que Noruega, Suecia y España pierden. Ahora bien, no se han incorporado otras medidas de empatía social asociadas al sector cooperativo-mutualista y el de inclusión socio-laboral de un Tercer Sector en sentido amplio. Las razones de esto se han señalado al principio del artículo. Si fuera posible incorporar la empatía social “de mercado” para un conjunto aceptable de países, se añadirían más argumentos de medida del capital social, como la generación de empleo y los nuevos emprendimientos, sumandos de la economía general, o la capacidad de contención o de menor drenaje de empleo en etapas recesivas, o la reconversión de emprendimientos que mueren a favor de iniciativas cooperativas.

Cuadro 2. Cambios de clasificación según diferentes ítem sobre desarrollo.

RNB per cápita

2008 PPP $

Posición

Índice de Desarrollo Humano 2010

Índice de Desarrollo Humano incluyendo la empatía social (densidades de ESE/PIB)

Norway

53.875

Norway

1

Germany

0,91

Sweden

33.388

Sweden

9

France

0,85

Belgium

33.151

Germany

10

Finland

0,83

France

32.704

Belgium

14

Belgium

0,78

Germany

32.585

France

16

Sweden

0,78

United Kingdom

32.571

Finland

18

United Kingdom

0,76

Finland

31.476

Spain

20

Estonia

0,74

Italy

30.739

United Kingdom

23

Norway

0,73

Spain

28.933

Italy

26

Italy

0,68

Slovenia

22.036

Slovenia

31

Poland

0,67

Hungary

15.939

Estonia

34

Spain

0,65

Estonia

14.532

Hungary

36

Lithuania

0,64

Poland

13.249

Poland

41

Slovenia

0,62

Lithuania

11.796

Lithuania

44

Hungary

0,61

Latvia

11.226

Latvia

48

Latvia

0,55

Fuentes: Eurostat, Informes sobre Desarrollo Humano (http://hdr.undp.org/es/) y HETUS (https://www.h2.scb.se/tus/tus/).

Para Steven Pinker, psicólogo social de la Universidad de Harvard, el mundo en general es menos violento que hace décadas, y demuestra que es más empático. La violencia es un instrumento menos solicitado a la hora de sobrevivir, también económicamente y, sobre todo, se da en sociedades menos avanzadas; lo que no evita la existencia de depredadores económicos en sociedades avanzadas, en las cuales la maquinaria de la causalidad acumulativa está presente. El mundo desarrollado señala que hay más altruismo, más filantropía, más cooperativismo-mutualista, y mayor inclusión socioeconómica. Si la confianza en una economía o sociedad sigue sin enfocarse en la cohesión de sus unidades económicas, y los ojos de los agentes económicos no se fijan en el capital social como premio en los ránkings sobre desarrollo, se estaría apostando por la falta de cohesión, de humanismo, y de civilización. Apostar por la Economía Social es otro argumento para el apoyo a una austeridad bien entendida, lejos de los argumentos de una austeridad como fin en sí mismo. Y hay iniciativa privada que puede participar. Y hay que fomentarla con persistencia para alimentar la confianza, como activo económico, y no el oportunismo, un pasivo económico.


  1. Universidades de Alcalá, Castilla-La Mancha, Complutense y Granada, dirigidos por el Profesor José Luis García Delgado. 
  2. J.L. García Delgado (dir.)(2005): Las cuentas de la Economía Social. El Tercer Sector en España 2001, FONCE-Thomson-Civitas, Madrid, su continuidad en 2009 [J.L. García Delgado (dir.)(2009): Las cuentas de la Economía Social. Magnitudes y Financiación 2005, FONCE-Thomson-Civitas, Madrid] y unas Grandes Cifras [J.L. Monzón, S. Murgui (2011): LAS GRANDES CIFRAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL EN ESPAÑA. Ámbito, entidades y cifras clave. Año 2008, CIRIEC, Valencia]. 
  3. Construidos desde hace 20 años gracias a Mahbub ul Haq, sobre las idea de capacidad real de las economías del Nobel Amartya Sen, por el Programa de Naciones Unidas sobre Desarrollo (http://hdr.undp.org/es/informes/).