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Autor: Rodolfo Tejerina Guimbard, Alumno ADE.

En el último lustro hemos escuchado, visto y leído todo tipo de predicciones y análisis económicos, desde los más optimistas hasta los más fatalistas, y se sabe que las crisis (mejor llamarles problemas) están para ser solucionadas. Pero, en los diagnósticos, poco se menciona el proceso de desapalancamiento en el que la economía española está inmersa junto a otras de las diez más grandes del mundo desarrollado, con las que compararemos a España.

Este desapalancamiento se inició en España en 2007 en tanto que en Estados Unidos y Reino Unido (EEUU y RU, en adelante) empezó en 2008. Según el sector que se observe, este ratio Deuda/PIB ha actuado de forma dispar: se incrementó en el sector público y disminuyó en el sector privado. El sector privado, por lo general, comienza mucho antes a reducir sus deudas sobre todo las empresas sobre endeudadas y familias. Las experiencias finlandesa, sueca y surcoreana, en los noventas, indica que los gobiernos reducen su endeudamiento, después de haber usado recursos para apoyar la recuperación económica con diversos estímulos.

Si observamos la gráfica anterior, en comparación con el ejemplo histórico de Suecia, cuyos hogares redujeron sus ratios de endeudamientos en un 30% desde su máximo, a los hogares de los EEUU les queda un proceso más rápido y corto que a los españoles y británicos, dada la abrupta reducción créditos hipotecarios, créditos al consumo, en un país en el que Estados como Arizona y California- de los más afectados por la crisis inmobiliaria -, los prestamistas no pueden perseguir el resto de bienes o ingresos de sus prestatarios e hipotecados ya que existen los préstamos sin recursos (nonrecourse loans), y se puede saldar la hipoteca entregando la casa.

Si a ello se le suma las perspectivas económicas mucho mejores que Europa, el apogeo de sus empresas tecnológicas de internet y software, recuperación de empleos y un sector financiero en avanzado saneamiento, sabemos que queda poco para desacoplarse del ritmo europeo.

Reino Unido:

El endeudamiento de los hogares es altísimo y recién empieza a disminuir, puesto que las hipotecas continúan aumentando a un ritmo menor que antes de 2008, a pesar de que los créditos al consumo se han reducido. El problema está en que un 23 por ciento – y va en aumento- de los hogares admite alguna o serias dificultades para pagar sus deudas, a pesar de que los tipos de interés están en su mínimo histórico, lo cual puede enmascarar el peligro evidente: más del 65% de los préstamos hipotecarios son de interés variable, y un incremento de los tipos de interés pondría en serios aprietos la capacidad de pago de los hogares. Extrapolando la tendencia de reducción del ratio de endeudamiento de hogares, los británicos podrán lograr una reducción del 30% de éste dentro de 9 o 10 años a tipos bajos.

España:

A pesar de que los impagos y moras hipotecarias son relativamente bajos, gracias a los históricos tipos de interés, el mayor problema es que la mitad de las hipotecas “devoran” el 40% de las rentas de los hogares del quintil con ingresos más bajo (comparado con un 19% en EEUU), y las leyes en comparación con las anglosajonas permiten a los prestamistas acaparar los ingresos de los hipotecados, aún desahuciados, por un período que se antoja eterno dada las perspectivas económicas y los surrealistas niveles de desempleo(22,85%), de una sociedad cuyos principales actores sociales principales están empeñados en empobrecer.

A la bomba social del desempleo y empobrecimiento progresivo, hay que agregar lo que sucede con las empresas: al contrario de lo sucedido en muchos países desarrollados, la deuda empresarial incrementó mucho más que sus socios europeos lo cual da como resultado que las empresas españolas, en términos relativos, estén el doble de endeudadas que las de EEUU y 6 veces más que las empresas alemanas. La reducción de endeudamiento corporativo pesa mucho en las expectativas de recuperación y creación de empleos en España.

¿Hay algún halo de esperanza?

Si tomamos como ejemplo lo sucedido con Finlandia, Suecia y, más tarde, Corea del Sur, la respuesta es sí, pero no inmediatamente. Todos estos países siguieron más o menos el mismo patrón: boom crediticio, que alimentó burbujas inmobiliarias y de otros activos que cuando colapsaron, sus economías se entraron en una crisis financiera y profunda recesión. En estos países el duro proceso de desapalancamiento duró unos siete años, pero el sector público inició su reducción de deudas cuando se retornó a la senda de crecimiento. Es cierto que estas economías pequeñas salieron adelante en parte gracias a una ingente mejora en sus exportaciones, pero estos tres países abordaron los mismos asuntos prioritarios para preparar el crecimiento sostenido una vez reducidas las deudas:

  1. Estabilizar el Sistema Bancario: Los bancos estadounidenses han realizado gran parte de su trabajo desde 2009 pero necesitan incrementar su capital para cumplir las exigencias de las leyes federales y Basilea III. En Europa se espera que los bancos no restrinjan más, de lo hecho hasta ahora, el crédito por evitar riesgos y cumplir nuevas exigencias de capital. Y en España particularmente todavía queda poco más de un año para ver caer algunas entidades financieras politizadas y reestructurar el mapa financiero español, para que los bancos dejen de ser promotoras inmobiliarias encubiertas y se dediquen a conceder créditos al sector productivo.
  2. Realizar reformas estructurales: España debe hacer un esfuerzo descomunal para simplificar las regulaciones de negocios, que facilite la formación de nuevas empresas o buscar la manera de potenciar la unión de pequeñas empresas para que puedan competir mejor internacionalmente. Además, es necesario tener una verdadera reforma laboral más simple y efectiva (abaratar el despido no crea empleos, las empresas lo crean), saber que jamás se podrá competir en costes con países en desarrollo. El país no cuenta con la opción de devaluar su moneda (como hizo Corea, cuya devaluación impulsó sus exportaciones en automóviles y electrónica). Pero sí puede alivianar sus instituciones públicas triplicadas y lentas como medio de ahorro para disminuir la carga fiscal sobre los contribuyentes y empresas.
  3. Repuntar las exportaciones Las exportaciones de servicios, como el turismo, son un síntoma de especialización del país pero hace falta mucho más que turismo, fiesta y playa, para aprovechar el gran potencial de la industria gastronómica en general y la mano de obra sobrecualificada existente. Sin una apuesta seria por la reconversión industrial española jamás se crearán empleos de calidad, la otrora potencia industrial española perdió su brillo hace mucho y no solo basta con llamar a las empresas más grandes para pedirles ser embajadores de la imagen empresarial española en el exterior.
  4. Recuperar la inversión privada Las inversiones fueron determinantes en la recuperación económica sostenida de los tres países, en el caso español es prioritario saber que las deudas se deben pagar antes de poder invertir nuevamente; Mientras tanto, para incentivar la inversión privada hace falta una legislación que motive arriesgar el dinero, unas perspectivas económicas decentes o unos directivos formados con visión y ética que sean capaces de ver nichos de inversión que los miopes actuales no son capaces de ver. Dados los bajísimos tipos de interés actual estamos ante una situación propicia para invertir pero los canales del crédito están cerrados y aunque las expectativas no son halagüeñas, hay que tener en cuenta que España es el segundo mejor país del mundo en infraestructuras (algo habrá que hacer con ello, no?).

Finalmente, es necesario empleadores formados que sepan ver oportunidades de negocios con valor añadido, un cambio de mentalidad por parte de los que crean empleos, responsables de sus actos, sabedores que reduciendo costes laborales no se gana productividad a niveles surasiáticos, que uniendo empresas y esfuerzos se puede competir con ellos (Alemania lo sabe), que una simple asignación adecuada de puestos de trabajo y trabajo multidisciplinar ahorra y reporta beneficios casi inmediatos al aprovecharse y aumentar capacidades de los trabajadores. Y es que sentarse esperando a que “la situación mejore” es más de lo mismo que nos llevó a esta situación, esperar algo de las políticos es delirante (porque sólo saben de mítines, sonrisas, ofensas mutuas y volver de la presión fiscal algo asfixciante mientras se recorta en ciencias, se subvencionan partidos políticos, sindicatos e iglesia).

Por lo expuesto anteriormente, y haciendo cuentas, quedan 2 años más para repuntar, pero esos dos años hay que aprovecharlos para prepararse mejor, cambiar la mentalidad y hacer reaccionar a los que crean empleos.