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Autor: Ángel Tejada Ponce, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete.

El tejido empresarial albaceteño se caracteriza por su atomización, predominando las pymes y micropymes. El asentamiento de las mismas se produce en torno a una serie de zonas industriales donde se desarrolla la actividad diaria de dichas empresas. La coordinación actual de las zonas industriales de  se hace básicamente a través de asociaciones de empresarios. Existe una única entidad de conservación obligatoria en ROMICA. La coordinación entre esas diferentes zonas industriales es manifiestamente mejorable, si es que la hay.

En relación con la gestión privada de las áreas empresariales, la figura principal como ente que participa en dicha gestión recae en las asociaciones de empresarios que se crean de forma voluntaria. Esta asociación voluntaria de los empresarios ubicados en una determinada zona industrial pretende, más allá de llevar a cabo funciones destinadas a la conservación del área industrial, que, de hecho, es realizada directamente por el Ayuntamiento, servir de apoyo a la consolidación y competitividad de las empresas. El problema es que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, esta asociación solamente sirve de interlocutor entre las empresas de la zona industrial y la propia Administración, olvidándose de su labor vinculada a la consolidación y competitividad de las empresas de una manera efectiva.

Los inconvenientes presentes en la gestión de las zonas industriales a través de una asociación de empresarios podrían resumirse en los siguientes:

  • La gestión integral no es posible, dado que se encuentra sometida a presiones por parte de los disidentes.
  • Si se ajusta a la legalidad, no es posible la gestión de infraestructuras y servicios básicos, dependiendo, en todo caso, de la gestión que el municipio lleve a cabo, con los consiguientes conflictos que pueden surgir con la Administración.
  • Se trasladan todos los costes de gestión a las empresas, con una posible pérdida de competitividad para las mismas empresas.
  • Imposibilidad de adjudicación directa de la gestión de servicios que se pudiesen prestar en la zona industrial de influencia, actuando simplemente como intermediarios entre las empresas prestadoras de esos servicios y las que están ubicadas en dichas zonas industriales.
  • Es de naturaleza voluntaria, con lo que lleva a importantes conflictos entre las empresas que están asociadas y las que no lo están. Hay una desmoralización de los empresarios que están asociados respecto a los que no lo están.
  • Existe una inestabilidad política propia de cualquier asociación.
  • Existe un descontento entre los empresarios ante la desigualdad con áreas empresariales de carácter público y por la existencia de lo que ellos consideran una doble imposición.
  • Riesgo de incomunicación con los Ayuntamientos y, por tanto, de pérdida de oportunidades.

Por contra, disponer de este tipo de asociaciones para la gestión de las zonas industriales puede favorecer el establecimiento de objetivos estratégicos para la promoción y consolidación de dichas zonas industriales, lo que impulsa la competitividad de las empresas ubicadas en ellas, posibilita el acceso a fuentes de financiación para el desarrollo de actividades que sirven a la gestión y posibilitan la reconducción de problemas en las áreas industriales con una implicación importante de los empresarios. Ejemplo de esta situación ha sido la gran labor desempeñada, bajo mi punto de vista, por la  (ADECA), que ha jugado un papel esencial en la promoción de la zona industrial más importante de nuestro territorio.

La otra figura identificada en las zonas industriales de Albacete ha sido las entidades de conservación obligatorias, impuestas por los ayuntamientos a los propietarios de las parcelas de las zonas industriales y con la participación de un representante del municipio en el órgano director de esta entidad. Si bien esta figura podría considerarse positiva, ya que reúne dos características, obligatoriedad de pertenencia y carácter “público”, que permitiría la incorporación a la gestión de patrimonio y competencias propias de la Administración, su uso es prácticamente inexistente, a pesar de la insistente opinión a favor de su creación expresada por los representantes de  en aquellos polígono industriales donde es el propio municipio quien lleva a cabo la gestión de ese polígono.

Los aspectos menos ventajosos para este tipo de entidades de gestión se sintetizan en los siguientes:

  • Delata una falta de implicación de la Administración local con pérdida de oportunidades.
  • Supone el establecimiento de una doble imposición para las empresas, con el consiguiente descontento para los empresarios y una posible pérdida de competitividad.
  • Responde a una lógica propietaria con falta de participación de los propios empresarios, cuando éstos no son los propietarios de las parcelas, sino que solamente las tienen alquiladas.
  • Supone una importante limitación del ámbito de actuación.
  • Imposibilita la recepción de ayudas públicas.
  • Incapacidad para abordar los problemas y oportunidades desde una perspectiva dinámica y empresarial.

Como aspectos positivos a remarcar de este tipo de gestión se puede destacar una obligatoriedad de las contribuciones económicas, lo que evita una cierta “competencia desleal”, hay una mejor gestión de la conservación y de los servicios que la desarrollada por otras fórmulas de gestión diferentes, en una única organización concurren propietarios y Administración, compartiendo visiones diferentes y, por último, se pueden generar condiciones adecuadas para el desarrollo de las actividades empresariales.

En este sentido, dada la disparidad de la situación actual de los polígonos industriales de Albacete, entiendo que, con el objetivo de establecer políticas industriales coordinadas en nuestra provincia, se debería dar un paso importante en la gestión y se podría proponer la creación de un organismo de gestión mixta de las zonas industriales, participados por una implicación público-privada conjunta. De esta manera se podrá llevar a cabo una gestión mancomunada de todos los polígonos o zona industriales, posibilitando una promoción y una gestión coordinada de la actividad económica del municipio.

Además, debemos tener en consideración que la gestión y coordinación de zonas industriales está íntimamente relacionada con la planificación urbanística que tenga la ciudad. La potenciación del desarrollo de las zonas industriales, la conexión de las mismas, de tal forma que no se repliquen los mismos servicios en todas y cada una de ellas, tendría una incidencia en el desarrollo urbanístico de la ciudad.

El objetivo de este organismo sería homogeneizar la gestión de todas las zonas industriales del municipio, consolidando así el tejido empresarial y el desarrollo de iniciativas empresariales, posibilitando el intercambio de experiencias y del know-how existente.

La homogeneización de la gestión de todas las zonas industriales del municipio requiere, necesariamente, una movilidad adecuada entre los diferentes polígonos industriales de tal forma que puedan considerarse como uno sólo, sin necesidad de duplicar todas las infraestructuras y servicios en cada uno de ellos. Se trata, por tanto, de aprovechar económicas de escala y evitar duplicidades que conllevan costes innecesarios y, probablemente, menos calidad de los servicios prestados.