sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autor: Francisco Escribano

Hace un tiempo que quería escribir este artículo, creo que con nombres y apellidos las cosas se entienden mucho mejor. Mi padre, , vivió un momento muy complicado en este país, naciendo en 1924 le tocó vivir la guerra y todo lo que trajo consigo, entre otras cosas mucho hambre, como él suele decir “si este plato me lo hubiesen puesto en los años del hambre…”. Ha tenido que buscar trabajo en todo lo que ha podido, unas veces en el campo, otras comportándose como un verdadero emprendedor en su tiempo, siendo el primer fotógrafo en Villamalea y en los pueblos de alrededor, y otras siendo un funcionario público del servicio de correos, el cartero.

Mi padre me enseñó la dignidad del trabajo bien hecho, me enseñó a entender lo que significa ser funcionario público, trabajar para los demás, atender sus necesidades, llevar el periódico para que la gente pueda tener noticias frescas, llevar la carta del hijo que estaba estudiando fuera a unos padres deseosos de noticias, traer la carta perfumada de la persona amada, llevar la carta del banco que podía traer malas noticias, e incluso a veces, leer esa carta a las personas que no sabían leer, y todo ello hacerlo todos los días, haga frio, calor, llueva o nieve.

Yo siempre he pensado que mi padre es una persona querida en el pueblo, además de motivos personales, por el trabajo que realizaba.

Ahora lleva mucho tiempo jubilado, pero estoy seguro que no entendería, que las personas de este país se alegren de lo que les pasa a los funcionarios, como alguien se puede alegrar de que empeoren las condiciones de trabajo de otro, que además trabaja para mejorar el bienestar de los demás. ¿Por qué se señala a los mismos como las primeras personas que tienen que pagar por la crisis? ¿Qué se pretende cuando se señala a los mismos en todas las medidas a tomar por parte del gobierno, ya sea nacional o regional, como si con ello resolviésemos parte del problema? El mal, marcando al funcionario, ya está hecho, pero ¿hemos resuelto algo? El tiempo pasa y todos estamos peor, por tanto, parece que queda claro que el funcionario ni era causante de la crisis, ni las medidas tomadas para resolverla a costa del funcionario, tampoco han resuelto nada.

Me preocupa además, que un gobierno como el actual, en el que 10 de sus 14 miembros han trabajado en algún momento para empresas públicas, y muchos de ellos son funcionarios en excedencia, 8 de los 14, piensen que la primera medida a tomar sea reducir el sueldo de los funcionarios e incrementar el número de horas que tienen que trabajar para solventar la crisis en la que estamos inmersos, deja muy a las claras el perfil de funcionario que tienen, el amor a su profesión, al trabajo bien hecho hacia los demás, a la responsabilidad en su jornada laboral, entre otras, para que piensen que con esas medidas pueden solventar los problemas de déficit público de este país.

Hay quien piensa que la solución vendrá por el sector privado de nuestro país, y que son ellos los que harán crecer el Producto Interior Bruto, y que por tanto cuanto más pequeño sea el sector público mucho mejor. En Europa se llevan realizando esas medidas en muchos países, no únicamente en Alemania, y la situación en Francia, Italia, Bélgica es la que es, no nos vamos a comparar en este momento con nadie; pero sería bueno escuchar a otros que han pasado por situación de recesión económica como la que estamos viviendo como Japón, para entender que esto no se resuelve con recortes.

Llevo más de 20 años trabajando en la administración pública, como cartero en vacaciones, y luego como profesor en las Universidades de Valencia y Castilla La Mancha, y creo que nadie podrá pedirme que trabaje más horas de las que trabajo, ni que dedique más tiempo del que dedico a mis alumnos, o del que dedico a mis investigaciones. Siempre he tratado por encima de todo, poner los intereses de los demás por encima de los míos propios, y creo que eso que hago yo, también lo realizan muchos funcionarios. ¿Cuantos empresarios, trabajadores del sector privado, ponen los intereses de su pueblo, de su región o de su país por encima de sus intereses personales?

Yo no tengo ninguna varita mágica para solventar esta crisis, pero tengo claro que únicamente la pueden solucionar las personas, y aquellas personas con una grandeza en su corazón, como decía nuestro amigo Rubén Beremblum, son las que deben tomar decisiones para poder llevar este barco a buen puerto, ya sean del sector público o privado. Pero por favor antes de remangarnos para ponernos a trabajar no marquemos a nadie como causante de los males de este país, ya que esto es responsabilidad de todos, no de unos pocos.