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Autor: Gregorio López Sanz

El segundo Consejo de Ministros del flamante , ha dejado caer la espada de Damocles del ATC sobre Villar de Cañas y su entorno. Sólo ha tenido que “apretar el botón” de un proceso que le ha servido en bandeja el anterior gobierno del PSOE. Y es que, para complacer al lobby nuclear y maltratar a la Tierra y a sus gentes, ambos gobiernos son iguales. Ecologistas en Acción de  (EeA-Ab) y la  (ACEM) siempre lo hemos tenido claro: “Nucleares NO, ATC tampoco. Ni en Zarra, ni en ninguna parte”. Todo pasa por comenzar a desmantelar las nucleares que están funcionando en la actualidad, y así, evitar el problema de raíz: no generar residuos nucleares de alta actividad y por lo tanto prescindir del ATC.

Desgraciadamente, algunos de los colectivos anti ATC del Estado español han incidido mucho en “no en mi tierra”, pero poco o nada en “no en ninguna parte”. Si postulamos el cierre de centrales nucleares, eso va de la mano de comenzar a reducir el consumo de energía, en línea con el “Decrecimiento”, implica vivir mejor utilizando menos energía y además más limpia. La descolonización de la ideología dominante supone un cambio de valores y un cambio radical de las relaciones sociales de producción y de distribución. Hay que revalorizar lo local y caminar hacia sistemas energéticos descentralizados, que chocan frontalmente contra el modelo nuclear.

La relocalización energética supone producir energía localmente mediante diferentes tecnologías que cubren las necesidades locales y se financian con ahorro local. ¿Cómo conseguirlo? Cuando se consideren los costes sociales y medioambientales de la energía nuclear y térmica convencional se relocalizarán muchas actividades generadoras de energía. El sector de las energías renovables se adapta al principio de la producción/consumo local. Las necesidades energéticas son construcciones culturales e históricas y por eso es fundamental orientar la creación de necesidades del futuro en la buena dirección, basadas en la “sobriedad”. La diversidad de las culturas y las soluciones adaptadas localmente es la condición de un comercio social pacífico. Lo contrario, la homogeneización cultural y la globalización económica, abre la puerta a la rapiña global, y a ATC’s de miseria.

Parece que en Villar de Cañas buena parte de la población está de enhorabuena por la construcción de este basurero nuclear. Y la pregunta aquí es la siguiente, ¿debe una instalación de estas características situarse en un término municipal donde la mayoría de sus vecinos/as están de acuerdo o bien, por su influencia sobre un amplio territorio de su entorno habría que tener en cuenta la opinión de personas que viven en municipios circundantes? ¿Qué les podemos decir a las personas que han tenido que abandonar su tierra para siempre en un amplio radio de acción de  y Fukushima tras sus accidentes nucleares? Que lo sentimos, que fue sin querer. No, no. Un accidente nuclear no es como una riada que después limpias el barro de la casa y a vivir 30 años más hasta que venga otra. ¿Realmente podemos decir que un municipio prospera cuando consigue un basurero nuclear para el que sólo había 9 candidatos de los 8.000 municipios de España? Si esa instalación es tan buena, porqué sólo la querían el 0,1% de los municipios.

No nos confundamos y liguemos las facturas de electricidad más caras con la renuncia a la energía nuclear. Todos/as sabemos que en aquellos sectores donde no más de 4 ó 5 empresas controlan la producción, distribución y comercialización (caso de energía, telecomunicaciones, financiero) estas empresas acaban por fijar precios abusivos para la ciudadanía, y por imponer sus intereses a través de gobiernos títeres que hace apenas unos años le vendieron al gran capital especulador empresas públicas que operaban en sectores estratégicos de la economía, cuyo objetivo último no era maximizar beneficios a toda costa, sino proporcionar un servicio público de calidad.

Ahora se inicia la verdadera lucha contra el pisoteo de nuestra Tierra por gentes e intereses que no la aman, y que sólo buscan en ella acrecentar sus fortunas. Gentes del entorno de Villar de Cañas, de Cuenca, de Castilla-La Mancha y del resto del Estado vamos a comenzar a manifestarnos y a oponernos pacífica y unitariamente contra esta tropelía, que no es más que otro coletazo de este capitalismo terminal, insaciable en destrozar vidas y espacios. Este peligro que se cierne sobre el futuro nos refuerza en nuestras convicciones para la defensa de nuestra Madre Tierra, la de nuestras abuelas, la de nuestras hijas y la de nuestras nietas, y no debiéramos parar hasta poner patas arriba los desatinos y los sueños delirantes del gran capital especulador y esquilmador, y de los gobiernos cómplices, que quieren convertir nuestra tierra en un basurero nuclear.