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Autora del artículo: María del Carmen Alarcón del Amo

Para muchos de los lectores, Foursquare será un término totalmente desconocido; sin embargo no lo es del todo para más de diez millones de usuarios de la plataforma en todo el mundo. Si 2010 fue el año de  y 2011 el de , el que acabamos de empezar va a ser, si todo sigue igual, el año de expansión de la plataforma de geolocalización por excelencia: Foursquare.

Para los que desconocen la aplicación, se trata de un software ideado para su uso en teléfonos móviles, y que permite al usuario (por supuesto, siempre que lo desee) compartir con sus amigos dónde se encuentra en cada momento. La información puede ser compartida exclusivamente entre los usuarios de Foursquare o si se quiere también con los de Twitter y Facebook. De la conveniencia o no de compartir la misma información en todas las redes sociales hablaremos en futuros artículos. Pero volviendo a lo que nos ocupa, los internautas que comparten su ubicación a través de las redes 3G de sus teléfono móvil podrán saber si sus amigos se encuentran próximos para poder acercarse a saludarlos, recomendarles un restaurante cercano a su posición donde poder cenar o, por el contrario, advertirles de que pedir un capuccino en el Restaurante Pérez puede ser un gran error, porque no saben prepararlo como es debido.

Profundizando un poco más en su funcionamiento, explicaremos como el usuario puede hacer check-in, esto es, indicar que se encuentra en un determinado lugar. Una vez que la persona accede a la aplicación en su teléfono móvil, el GPS del mismo lo sitúa en un punto determinado, y le indica los lugares más cercanos en los que poder hacer check-in, para que el usuario indique en cuál de ellos se encuentra realmente. Puede acompañar su ubicación con un pequeño comentario de 140 caracteres, una fotografía o ambas a la vez. ¿Qué ocurre entonces? Pues que todos los amigos de esta persona saben que ha estado tomando un capuccino indecente en Restaurante Pérez, y por si alguien cree que exagera, incluye una fotografía hecha con su móvil donde, además de la falta de espuma y el cacao correspondiente, se aprecia una taza un tanto sucia y envejecida. Si el caso fuera al contrario, podría adjuntar una fotografía de la maravillosa presentación del capuccino en Restaurante Pérez, añadiendo el comentario de que se trata de uno de los mejores que probó en su vida, y que por lo tanto, recomienda a todo el mundo.

Sin embargo, la utilización de Foursquare va más allá de simplemente decir dónde nos encontramos. Si estamos de viaje en una ciudad desconocida, podemos pulsar el botón “Explorar” y descubrir qué establecimientos se encuentran a nuestro alrededor, en un radio de distancia que nosotros definamos, según las ganas que tengamos de desplazarnos. Podemos explorar, por ejemplo, los restaurantes de tapas que se encuentran a menos de 1 km de distancia, o los centros comerciales en un radio de 5 km. Cada uno de los negocios que aparecen tendrá algún “tip” (recomendación) de algún usuario, que nos dirá si los precios son demasiado caros o si el postre de la casa es todo un lujo para el paladar, acompañándolo incluso con una tentadora fotografía hecha con su móvil. Si el sitio es muy popular, los “tip” serán sin duda abundantes.

De todo lo que hemos comentado hasta ahora, se deduce claramente que los negocios deben cuidar, todavía más, sus productos, su presentación y, por supuesto, el trato al cliente. Las redes sociales virtuales ya habían dado la palabra al consumidor para ensalzar o hundir productos, pero con Foursquare se hace mucho más fácil. Tus comentarios quedan reflejados en la propia página del establecimiento en Foursquare, con lo que todos sus clientes que accedan a la plataforma verán nuestra opinión reflejada. No se va a quedar en nuestro muro de Facebook para nuestros 50 amigos, sino que va a llegar a cientos de usuarios, la mayoría de los cuales desconocidos y que, por lo tanto, nunca hubieran oído nuestra opinión al respecto.

¿Y qué pueden hacer las marcas al respecto? En primer lugar, por supuesto, como mandan los cánones del marketing en la era 2.0, mimar al cliente. Ya no se trata sólo de vender un producto y que nuestro cliente quede satisfecho. De lo que realmente se trata es de que cuente a todo el mundo lo satisfecho que ha quedado con su compra, y para ello Foursquare brinda una maravillosa oportunidad a los negocios que sepan ver su potencial: las promociones. Puesto que al negocio le interesa que mucha gente haga check-in en su establecimiento, y que además acompañe una crítica positiva, vamos a darle algo para que lo haga. Volviendo al ejemplo del restaurante, si ofrecemos una botella de vino por cada dos personas que hagan check-in en nuestro local, es de esperar que estas personas acompañen su ubicación con un comentario positivo, o al menos, no negativo. De esta manera, con una inversión mínima, convertimos a nuestros dos clientes en prescriptores de nuestro local. Y del mismo modo, con un esfuerzo mínimo, los clientes obtienen una pequeña recompensa que les hace más agradable su cena. Además, al hilo de estas promociones, el usuario, al igual que puede buscar restaurantes cercanos, puede buscar las promociones cercanas, y por lo tanto comer en el restaurante que a cambio de hacer check-in con su móvil le ofrezca una botella de vino o bien el que le regale el postre.

Por último, no podemos dejar de mencionar el aspecto lúdico de Foursquare, que integra las ubicaciones de los usuarios en un pequeño juego muy divertido. En función de los check-in que realizamos en cada lugar, vamos obteniendo puntos que se suman a un ranking con nuestros amigos, de manera que adelantamos o retrasamos nuestra posición en función de los check-in realizados: si son en lugares diferentes, si eres el que más veces estás en un mismo lugar, etc.

Pero además, Foursquare condecora a sus mejores usuarios con “badges” o medallas, que nos reconocen, por ejemplo, como aventurero (cuando hacemos check-in en 10 sitios diferentes), explorador (en 25) o superstar (50 lugares diferentes). La persona que más veces comparte su ubicación en un mismo lugar se convierte en “mayor” (alcalde) del lugar, lo cual también puede suponer ciertos beneficios en determinados negocios. Volviendo a nuestro ejemplo, el alcalde siempre tendrá preferencia a la hora de obtener mesa en el restaurante, o de elegir la mejor ubicación. Entre las medallas graciosas o curiosas, destacamos la de “hangover” (resaca). Para conseguirla debes hacer check-in después de las 2 de la madrugada en algún bar, y antes de las 8 de la mañana en alguna oficina. Esta medalla sólo se consigue si estos check-in se realizan de domingo a viernes. Actualmente existen más de 50 medallas, pero estamos seguros de que irán aumentando constantemente, sobre todo si, como suele pasar en las redes sociales, los propios usuarios sugieren mejoras y los administradores las incorporan gustosamente.

Como vemos, Foursquare es una aplicación que aúna entretenimiento, promociones para el usuario y ventajas para las marcas, incluidos los pequeños negocios. Como desventaja actual, debemos destacar que su programación deja todavía mucho que desear, reportando algunos fallos puntuales, y que la traducción al español todavía está por perfeccionar, además de ciertas dificultades para la gestión por parte de las empresas. Pero se trata sólo de pequeños ajustes que Foursquare irá realizando paulatinamente, a medida que aumente su número de usuarios en España, y que le convertirán, sin lugar a dudas, en la herramienta de la Web Social revelación de 2012. Esa será su medalla.