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Soy Gregorio López Sanz, Profesor Titular de Política Económica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. UCLM-Albacete

Desde finales de marzo pasado estoy realizando una estancia de investigación de tres meses en la ciudad de Popayán (Colombia), en la Universidad del Cauca, invitado por la Maestría en Estudios Interdisciplinarios del Desarrollo y el Programa de Doctorado de Antropología. Es mi cuarta estancia de investigación. La primera, de cuatro meses (1994), en la University of Wisconsin-Madison (Estados Unidos). La segunda de dos meses (1995), en la Universidad de La Laguna (Tenerife). La tercera (2011), de tres meses, en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

Durante mi estancia en Colombia estoy interesándome por conocer de primera mano las luchas de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes por la defensa de su territorio frente a las grandes empresas multinacionales que llevan a cabo actividades extractivistas de recursos naturales. Actividades tales como la explotación petrolífera, la minería del carbón o el oro, la deforestación, la agricultura intensiva destinada a la exportación, las presas hidroeléctricas que desvían ríos e inundan valles, …todas ellas con grandes y graves impactos ambientales y sociales. El capitalismo global y su máxima del crecimiento económico a toda costa deja un reguero de desigualdad social creciente intra e inter-territorios, y además, al esquilmar la base de recursos naturales materiales y energéticos no renovables, pone en peligro la reproducción de la propia vida humana.

Estos fenómenos extractivistas que generalmente localizamos en países empobrecidos, también tienen lugar en los países denominados desarrollados, especialmente en sus áreas periféricas y marginales económicamente hablando. En Castilla-La Mancha, desde hace décadas están proliferando proyectos y actividades económicas de gran impacto ambiental y social. Son el caso de trasvases de aguas superficiales, la sobreexplotación de aguas subterráneas para agricultura de regadío intensivo, las pretensiones de desarrollar minería de tierras raras, los intentos de extracción de hidrocarburos no convencionales a través de la técnica del fracking, el proyecto de cementerio nuclear que albergue los residuos nucleares de alta actividad de toda España, las macrogranjas de porcino ligadas a las grandes industrias agroalimentarias,…

En América Latina y en Castilla-La Mancha, frente a las pretensiones del mercado y de las administraciones públicas de llevar a cabo estas actividades de alto impacto negativo, cada vez más están surgiendo movimientos ciudadanos pacíficos que las cuestionan y que se organizan para evitar que se lleven a cabo. Más con una diferencia fundamental. En España y Europa los/as activistas sociales y ecologistas no temen por su vida. En América Latina, estos mismos activistas que defienden los derechos humanos son objeto de amenazas por parte de los grandes poderes económicos que en muchos casos acaban en crímenes, torturas, secuestros y extorsiones. En el primer trimestre de 2018, 46 activistas fueron asesinados sólo en Colombia.

En resumen, que cuando estudiamos Economía y Administración y Dirección de Empresas no podemos olvidar que los procesos de producción y distribución de bienes y servicios no se gestionan de acuerdo con principios de equidad social y ambiental en marcos institucionales estables, sino a través de relaciones de poder conflictivas y cambiantes entre territorios, comunidades y grupos de interés económico.

Que estudiantes, PAS y profesorado de la Universidad salgamos a que “nos corra el aire” en otras universidades extranjeras debería ser obligatorio. Si no vivimos otros mundos, no sabemos nada sobre el nuestro. Vivirlos significa abrir ojos como platos, reír sin medida y sentir los fríos y los calores de las almas de otras gentes.

Tenemos que descubrir y sentir en nuestras propias carnes que más allá de Occidente y de los países “supuestamente desarrollados”, hay “pluriversos” que dan sentido a las vidas de la mayor parte de la humanidad.

Trabajo en minga (trabajo en común) sembrando una milpa de maíz, judías y calabazas.

Estas experiencias siempre suponen un antes y un después para quienes las viven. Son un torrente de sabiduría que adquirimos con sólo dejarnos llevar. Los libros antes, ahora Internet, nos hablan de la existencia de otros mundos. Más sólo respirando sus aires y mirando a los ojos de sus gentes, tocando sus manos, podemos llegar a “sentipensarlos”.

Vivimos en un mundo con gravísimas y crecientes injusticias que sumen en el dolor a la mayor parte de la humanidad. Detrás de ello se encuentra el estilo de vida occidental, que somete y explota a la mayor parte de los pueblos de la Tierra. Jean Ziegler, después de toda una vida dedicada a la cooperación al desarrollo, concluye que “A los países empobrecidos no hay que ayudarles. Hay que dejar de robarles”.

http://gregoriolopezsanz.blogspot.com.es/